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Política
El campo poblano desolado y mototractores es símbolo del morenovallismo
Se autodefine como un político que, ante el furor por la minigubernatura, no se calienta con un ciento de aplausos ni se marea con la popularidad.
El diputado federal Alejandro Armenta Mier ve con claridad que en 2016, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se enfrentará a la soberbia del poder imperial que ha agraviado lo mismo a ciudadanos que a grupos sociales y políticos con los que, recomienda, hay que hacer alianzas, además de conservar la unidad interna, si de verdad se quiere recuperar Casa Puebla.
En entrevista con e-consulta, el ex presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del tricolor asegura que la mujer u hombre que quiera salir triunfante en las urnas en julio próximo debe entender que no lo puede hacer solo, que no puede negociar y que hay que estar echado para adelante.
“Se necesita un perfil que quiera ganar; se necesita un cuadro, hombre o mujer, que no esté dispuesto a la negociación política, que tenga claro que tiene que encabezar la demanda socialy cumplir los compromisos. Necesitamos un cuadro, y los hay en el partido, que pueda honrar laconfianza de los ciudadanos”.
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Tras 26 años de caminar el estado, dice, ha ido encontrando muestras de apoyo y gente que le pide que participe en la contienda de 2016; sin embargo, a diferencia de otros, Armenta reconoce que ha sido “prudente y cauto, pues sabemos que cuando hay que subirnos al ring hay que hacerlo… pero por hoy lo importante es mantener la unidad”.
“Tengo aspiraciones, pero no tengo obsesión por el poder, eso me ha permitido tomar decisiones más adecuadas, más realistas y más objetivas. No me caliento con un ciento de aplausos ni me emociono más allá. No me mareo al subirme en un ladrillo, ni con la popularidad”, sentencia el diputado federal.
La receta que parece sencilla es difícil de construir, admite, pues la propuesta, amplia y con los ciudadanos, será indispensable, así como “con diversas fuerzas políticas y organizaciones sociales que han sido afectadas en sus derechos, que han resentido el ejercicio del poder tan imperial, una actitud alejada del respeto al derecho de los ciudadanos; otro de los elementos es que no actuemos con soberbia”.
En las recientes declaraciones de la aspirante a dirigir el Partido Acción Nacional (PAN) en el estado y esposa del gobernador, Martha Érika Alonso Hidalgo, de que el PRI no es contrincante, el diputado ve un “símbolo de la soberbia de un poder absoluto que tendrá que fenecer tarde o temprano”.
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Presupuesto y necesidades
En la charla, el ex titular del Registro Nacional de Población (Renapo) se da tiempo para revisar, desde el ámbito legislativo en el que hoy está inmerso, la actual administración, que ha ejercido el presupuesto de manera personal y pone en duda la efectividad de los gastos como la remodelación del Estadio Cuauhtémoc y otros.
“No se puede gobernar a criterio personal; no se puede disponer de los recursos públicos a gusto de los gobernantes… Debe haber necesariamente una orientación muy clara de la inversión del dinero que es de los mexicanos, de los poblanos, a atender las necesidadessociales de la población”.
Armenta reprocha a la actual administración el abandono en que mantiene al campo poblanoy la ignorancia evidente del morenovallismo en este tema, que se delata en el fracaso del programa de mototractores.
Alejandro Armenta Mier reconoce sus aspiraciones a contender por la llamada minigubernatura, que por única ocasión y producto de una reforma electoral para emparejar los comicios locales con los federales, durará apenas un año y ocho meses en los que, dice, deberán realizarse acciones concretas, ante la imposibilidad de realizar una planeación a largo plazo.
Pacto de unidad
Sobre el pacto de unidad que han realizado de facto los aspirantes a la minigubernatura, el diputado federal por el Distrito 7 comenta que el sábado por la noche realizaron una nueva reunión, “para evaluar el contexto de lo que está sucediendo; hemos venido cada uno de nosotros haciendo esfuerzos de comunicación… que hablan de la voluntad que tenemos de anteponer los intereses del partido a nuestros intereses personales”.
La advertencia que lanza es concreta: o hay unidad o habrá derrota. “Nadie que crea que puede ganar la elección lo puede hacer solo; se necesita de todos. Y este primer esfuerzo lo estamos haciendo porque estamos convencidos de que nadie de fuera va a venir a hacer lo que nos toca a los poblanos del PRI, que es dar un primer paso para construir la unidad, que no es fácil, que no se decreta ni implica unanimidad”.
Abandono al campo y mototractores
En sus recorridos por el estado de Puebla, Armenta, asegura, ha ido recogiendo el sentir de la gente que le habla del abandono del campo, de la “desolación” que se vive en este sector sensible, en el que la actual administración no ha invertido, y ese es apenas –advierte– “uno de los tantos saldos negativos que tenemos en Puebla”.
“Es evidente que en los últimos años invertir 50, 60 millones de pesos anuales (del presupuesto estatal) en el campo significa nada, cuando al final de la administración anterior por lo menos se invertían mil millones de pesos estatales, sumados a los cerca de mil millones de pesos federales que se podían orientar.
“De tal suerte que el campo ha sido desarticulado, las cadenas productivas no son atendidas, existe desolación entre los productores, entre los jornaleros; el campo está abandonado en Puebla. Los esfuerzos que hay son esfuerzos de los propios productores, de los propios ejidatarios. No se les ha sabido dar las herramientas adecuadas”.
Armenta Mier considera que el morenovallismo desconoce completamente lo que se refiere al campo y, con mucha claridad, se refleja, por ejemplo, en el programa de mototractores, que es el paradigma de la ignorancia de la actual administración en la materia.
“El símbolo del desconocimiento del campo poblano es el programa de los mototractores, que hoy son vendidos como bombas para inflar llantas, para inflar globos en las fiestas de los pueblos, como compresoras. Los mototractores no fueron la solución, es un programa fallido que refleja el desconocimiento del campo”, concluye.