Sociedad
Pasan pruebas 80 jóvenes para ingresar al Seminario Palafoxiano
Esperan que al menos 25 puedan concluir sus estudios y logren alcanzar la ordenación sacerdotal.
Un total de 80 jóvenes pasaron las pruebas de admisión para ingresar al Seminario Palafoxiano, ubicado al norte de la ciudad de Puebla, en busca de convertirse en sacerdotes en un periodo aproximado de 10 años.
Lo anterior lo dio a conocer el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, quien rechazó que el celibato sea la condición más difícil de cumplir para que los seminaristas se conviertan en sacerdotes.
Señaló que de los 80 seminaristas que ingresaron al Seminario Palafoxiano en el presente ciclo escolar, se espera que al menos, 25 puedan concluir sus estudios y logren alcanzar la ordenación sacerdotal.
Comentó que, actualmente, el Seminario Palafoxiano cuenta con más de 260 seminaristas, quienes deben realizar al menos 10 años de estudio para estar en condiciones de lograr la ordenación.
“En las liturgias de Oriente es opcional el celibato. Eso sí, los obispos se eligen entre los cálibes no entre los casados. En la Iglesia de Occidente, la decisión del celibato corresponde al Santo Padre y de sus asesores, ir viendo a lo largo del tiempo qué es lo que Dios les inspira. No es eso el motivo por el que los seminaristas decidan no convertirse en sacerdotes. Es la misma formación que han tenido, a veces problemas familiares”, comentó.
En entrevista, Sánchez Espinosa resaltó que con las nueve ordenaciones sacerdotales del pasado viernes, la Iglesia Católica en Puebla alcanza la cifra de 600 clérigos y más allá de hablar de un déficit, siempre se necesita un mayor número de religiosos.
“Siempre en todos lados, aunque haya un buen número de sacerdotes habrá un déficit porque las comunidades siguen creciendo. Por ejemplo, Guadalajara tiene mil sacerdotes, México debe andar en el mismo número y luego seguimos nosotros con 600. Si tuviéramos otros 50 sacerdotes a lo mejor tampoco serían suficientes. Vamos poco a poquito. No podemos hablar de déficit porque hay lugares que tienen poquitos. En Uruguay por ejemplo, en un año sólo entró un seminarista y en un año sólo se ordenó uno. Allá sí hay déficit”, comentó.