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Diez cosas que te avisarán que ya te estás haciendo viejo
Adquirimos hábitos nuevos que, queriendo o sin querer, forman parte formal de nuestra vida
Hay cosas que definitivamente se van acentuando con el tiempo y tal parece que con los años algunas cosas nos van dejando de gustar y otras no empiezan a parecer molestas, incluso adquirimos hábitos nuevos que, queriendo o sin querer, forman parte formal de nuestra vida.
De niños o en la adolescencia hay cosas de las que no tenemos que preocuparnos, como el que alguien nos despierte para ir a la escuela, que nos pongan el lunch o que alguien hable por nosotros en el médico.
De alguna forma, esto con el tiempo se termina y año con año nos percatamos de que además de las cosas que no hacíamos, extrañamente se hacen leyes habituales para nuestro cuerpo, además de que ciertos síntomas empiezan a ser notorios.
Es por eso que dejamos el recuento de las 10 cosas que te hacen saber que estás haciendo viejo.

Reloj cronológico programado
En primer lugar y para empezar el día, ahora haces lo que antes parecía imposible para ti y las miles de alarmas que ponías a tu disposición, pues ahora “Puedes levantarte temprano y sin ayuda de nadie”, pues tu reloj cronológico está programado para levantarte antes de las 9 de la mañana hasta en los fines de semana.

Tomar café
Si bien te tomabas a diario un vaso de leche para antes de dormir o levantarte, ahora tu fiel compañero es una taza de café, pues se ha convertido en tu revitalizante para soportar las largas horas de jornada laboral, saborear de una plática o el buen pretexto para una reunión.

El mal humor
Tal pareciera que eso era cosa de locos, algo que jamás te llegaría a ocurrir a ti, pero poco a poco te das cuenta que te comportas igual que tus padres, que tu hermana mayor y has seguido el claro ejemplo de las profesoras “locas” con las que chocabas en la escuela y ahora hasta dices las mismas frases que te decían a ti y a todo tu séquito de compañeritos mal portados.

Abordas temas de los que juraste jamás hablar
Desde siempre supiste que hay temas que eran imprecisos y de los que jamás tenías que haber hablado, pero sin embargo, parece que alguien te dijo que sería divertido no llegar a ningún acuerdo, y hablar y hablar para que al final te fueras con tus palabras. Sin embargo sabes que eso no terminará jamás, pues querrás exponer tus ideas y volver a empezar con lo mismo cada vez que puedas.

Los compadrazgos y bodas
Claro está que si ya estás en edad de casarte es que ya te estás haciendo viejo. Pero peor aun cuando ya casi todos tus amigos y conocidos contemporáneos están casados, además de que se empiezan a llenar de hijos y solicitarte para padrino del bebé, de velación o de lo que se les pueda ocurrir, el objetivo aquí, es decirse “compadritos”.

La hora de sueño
Que bello era desvelarte o dormir a la hora que quisieras todos los días sin importar lo que tuvieras que hacer al otro día. Sin embargo, ahora tu cansancio o tu necesidad de meterte a la cama para descansar es lo más importante para tu bienestar mental principalmente. Sabes lo que es llegar desvelado a trabajar y ser ahí un zombi, por lo que tu propósito a diario es no tardar tanto tiempo en llegar a tu casa, que el bebé se duerma rápido, y que la computadora o la televisión no te atraiga con algo imperdible.

Las desveladas y resacas
Benditos sean los medicamentos, los caldos de camarón y las bebidas hidratantes para el día después de -una buena borrachera-, (válgase decir que ahora buena borrachera es nada parecido con lo que suena, pues serán muchas menos copas de las que aguantabas). Pues a decir verdad ahora la `cruda’ te dura más de dos días, el malestar es como el de un atropellado y los síntomas te hacen decir “no lo vuelvo a hacer”.

La lluvia y los cambios climáticos
Los besos bajo la lluvia se ven deslumbrantes en las películas, tanto que para muchas mujeres es un sueño verse tal cual se ven las guapas de Hollywood. Aunque la verdad es que –ya no soportas la idea de mojarte- estés sola o acompañada el hecho de que caiga agua fría en ti, no es algo que quieras practicar en tiempos de lluvias y mucho menos besar a alguien que sabes que estará contigo de todas formas besándose en un lugar más cálido. Además de eso empiezas a tomar valor sobre los consejos de tu madre al llevar suéter cuando hace frío y vestir adecuadamente según la temporada.

Achaques
Una de las señales con más significado son los dolores. Pues si antes te dabas el lujo de quedarte en casa por la flojera atribuida a un dolor “falso” de estómago, esta vez todas tus patologías con ciertas. Los dolores de cabeza empiezan a ser reales, así como las molestias en todas las partes de tu cuerpo, por cansancio, estrés, un mal movimiento, ejercicio y tristemente por el frío.

El amor, desamor y la amistad
Es como si las exageraciones terminaran, ahora tomas decisiones y ya no son las que veías en series o películas, pues piensas en una vida futura y en ti. Las charlas y comentarios son mucho más ligeros y aunque siguen siendo importantes, ya no desgastas toda tu vida en una sola persona, por lo que aprendes a valorar lo que te conviene, mereces y necesitas.
Parece que los amigos se van haciendo menos, aunque la verdad es que te empiezas a percatar de quienes lo son y quienes no, pues las fiestas y trabajos escolares ya no cuentan. Aprendes a valorar la compañía y así archivarlos en un lugar importante.