Esperanza transitó hacia la desesperanza.
No es de ahora con el alcalde Issac Rodríguez Ochoa, ligado a la delincuencia organizada; atrás hay más que contar.
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Surgido su nombre de la Hacienda de San José Esperanza donde se establecieron las vías del tren, dejó de ser Mixtlán (lugar de neblinas) para adoptar el nombre actual en 1930, año en que se constituyó como municipio independiente de Chalchicomula de Sesma. Allá sigue prevaleciendo el frío, neblina, las añejas costumbres revolucionarias, la venta de comida en los andenes del ferrocarril, trocando su tranquilidad y la movilidad de la gente en el paso obligado de Puebla a Veracruz, al asentarse el infierno del asalto, la extorsión, el robo y el crimen.
Punto clave es el gobierno del PAN morenovallista que confeccionó un traje horrendo para vestir a Esperanza.
Antes de 2011, era una región tranquila que solo tenía en la memoria un enfrentamiento entre las fuerzas federales y las huestes que comandaba Adolfo de la Huerta, en un episodio conocido como la rebelión delahuertista ocurrido en 1924.
Sin embargo, fue con la llegada de Rafael Moreno Valle Rosas al gobierno de Puebla en 2011, que se desataron los demonios, principalmente cuando Víctor Carrancá Bourguet asumió el cargo de Procurador de Justicia del Estado. Entonces Esperanza entró al “Triángulo Rojo” con el robo de hidrocarburos a gran escala, siendo uno de los cómplices Facundo Rosas Rosas, secretario de Seguridad Pública y hombre de todas las confianzas de Genaro García Luna.
Con ellos al mando de la “vigilancia”, creció exponencialmente el robo al transporte de carga y el huachicol se disparó de 67 tomas clandestinas localizadas hasta 2010, a 3,064, rompiendo los estándares nacionales. Fue el inicio de la corrupción a gran escala, degradándose el tejido social que ya nadie paró, hasta ahora que la “Operación Enjambre” empieza a dar resultados con la detención de alcaldes que han solapado el delito. Ahí están los presidentes municipales que han sido detenidos: Uruviel González Vieyra, Ciudad Serdán; Giovanny González Vieyra, Tlachichuca; Ramiro González Vieyra, San Nicolás Buenos Aires; Gerardo Cortés Caballero, Cuautempan; Juan Pérez Moral, Tianguismanalco; Said de Jesús Godos Luna, Tepeyahualco; Issac Rodríguez Ochoa, Esperanza, ligado a la banda de “Los Zúñiga” y está prófugo Alfredo Ramírez Hernández, Ahuazotepec.
Carrancá destrozó el sistema de justicia; desaparecieron los ministerios públicos; sus policías robaban combustible; el Poder Judicial servía descaradamente al Ejecutivo y los críticos sufrían miopía en esos momentos; extendió patentes de corso para establecer redes de complicidades de cuello blanco que compraban la mercancía robada.
Histórico y triste a la vez el homicidio del niño de Chalchihuapan, José Luis Tlehuatle que nunca fue esclarecido conforme a la norma estricta de la ley, culpándose a gente inocente al aceptar hipótesis grotescas como las cabezas de cochino que expuso Juan Pablo Piña Kurczyn y las piedras de gran calado del hoy extinto Luis Maldonado
Venegas. Nunca aceptaron que las balas de goma disparadas por la policía consumaron el asesinato.
Víctor Carrancá dejó un saldo de alta impunidad y subordinación política como procurador y fiscal de Puebla entre 2011 y 2018, participando en el espionaje a opositores y a los pocos periodistas que se opusieron a sus dictados; los juicios orales fueron un fiasco; participó en un cambio a la ley para dejar en su cargo a Gilberto Higuera Bernal, evitando, así, rendir cuentas.
Todo un estuche de monerías que pocos se atreven a recordar porque, argumentan, ya no se debe hablar de los muertos, en alusión a Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Erika Alonso Hidalgo, olvidando que es historia, no funeral.
POSDATA: Hace unas horas, la fiscal Idamis Pastor Betancourt advirtió que están bajo investigación 5 alcaldes más.
No sufran.
La “Operación Enjambre”, implementado por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, da resultados bajo el mando de Omar García Harfuch en coordinación con los gobiernos estatales y las fuerzas armadas federales.