¿Nada se aprendió del encarcelamiento de Alfredo Arango García, quien purgó una condena de 2 años por enriquecimiento ilícito al desviar cientos de millones de pesos como director del ISSSTEP, luego de haber sido secretario de Salud?
Lo raro es que el morenovallismo lo perdonó cuando regresó solo 54 millones, cantidad irrisoria comparada al desfalco que quebrantó las finanzas internas.
Más artículos del autor
¿Qué encontrará ahora la Auditoría Superior del Estado en la inspección profunda que está realizando, porque se tejen muchas historias, especialmente sobre las áreas de jubilaciones y pensiones, así como subrogados?
Los escándalos de corrupción empezaron en 2005, siendo hasta 2012 cuando Alfredo Arango fue aprehendido al no poder comprobar la procedencia millonaria de bienes inmuebles, automóviles de lujo, cuentas bancarias y una vida ostentosa que, por cierto, se sigue dando, pues seguramente le quedó dinero más que suficiente para no trabajar por el resto de su vida.
Las anomalías y la alta corrupción en el ISSSTEP se repiten; es la constante.
Los tramposos, los coyotes, los intermediarios, los mentirosos, pareciera que han sido identificados. Ojalá no se esfumen por arte de magia.
Las quejas abundan por la falta de medicamentos, contratos de licitación amañados, adjudicaciones directas, afectación a los jubilados, existencia de despachos jurídicos externos, servicios médicos subrogados caros o inexistentes, cambios extraños de proveedores, redes de corrupción interna, listas de “aviadores”, trámites de préstamos ilegales, contratación de personal sin méritos.
El saqueo a las pensiones y la compra oscura de medicamentos, son temas añejos que no se han resuelto.
Las administraciones pasadas hicieron caso omiso o quizá entraron en complicidades, porque existen reportes de desaparición de aparatos médicos que costaron millones y de pronto dejaron de existir en el hospital.
Es difícil encontrar a alguien que quiera hablar sobre la impunidad prevaleciente. Si alguien se atreve es bajo estricto anonimato. Sin embargo, si existe voluntad, la ASE podría destapar la cañería y empezar la limpia, dando oportunidad a replantear un esquema de trabajo donde la honestidad y la eficiencia se instalen por sobre intereses malsanos.
POSDATA: El maltrato a derechohabientes es algo que se suma a la cadena del saqueo que arrastra décadas.
La justicia tarda porque es ciega, pero finalmente llega.