La pobreza es un fenómeno que ha persistido durante décadas, afectando a millones de personas en el país y a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos 40 años, sigue siendo un gran desafío. (Jeannette Arriola Sánchez, Universidad Anáhuac, 2023)
Pero, además de la pobreza, está el deterioro ambiental, las importaciones alimentarias, el abasto de agua, los residuos sólidos, las aguas residuales, el alto costo de electricidad, la deserción escolar, y, la inseguridad pública. Algunos de estos problemas tienen explicación en creencias y conceptos erróneos que han sobrevivido al tiempo, creando miedo para actuar y no hemos podido comprobar y/o desmentir.
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El coco, la bruja y el nahual, son seres mitológicos que desde que nací han espantado a más de uno, pero que nadie ha visto. Sin embargo, los niños se tienen que dormir porque si no, el coco vendrá y se los comerá.
El diablo necesita almas para que las obras duren. Esta afirmación era muy común en los años 60’s del siglo pasado cuando empezó a mencionarse también, en Tecomatlán, Puebla, el concepto de “robachicos”. “Se roban a los niños para meterlos en los puentes o las grandes obras”. Muchas veces lo escuché en las pláticas de adultos, y por varios años lo creí.
“No quiero que gane dinero porque le va a gustar y va a dejar la escuela”; así decían y dicen aún muchos padres, porque todos quieren lo mejor para sus hijos, pero muchos no saben cómo lograrlo. Dennis Waitley, en su libro Para ser el mejor, recomienda ayudarlos a identificar en qué son buenos y orientarlos para que se dediquen a eso. Sin embargo, no ha habido una adecuada orientación vocacional ni apoyo para identificar los talentos de nuestros jóvenes, mucho menos para ayudarlos a construir una visión personal. Ser universitario es, aún, una ilusión de padres e hijos, porque no siempre se tienen los recursos y el estado no tiene la capacidad para admitir a todos los que buscan estudiar.
Para qué separo la basura, si en el camión la revuelven. Esta ha sido la mejor justificación para seguir enviando todos nuestros desechos a contaminar a otros, a las calles, drenajes, barrancas y ríos. Porque muchos piensan que solo sacando la basura de la casa ya somos limpios. La mitad de la basura que generamos es orgánica, se puede reintegrar al suelo, y otros productos como papel, cartón, vidrio, metales, plástico y envases de PET se pueden reciclar y alargar su vida, evitando contaminación ambiental.
El camión recolector de basura está trabajando doble y los centros de recepción están llenos porque estamos enviando todo. Suecia, procesa toda su basura y tiene que importar para sostener sus sistemas de calefacción y generación eléctrica. En San Sebastián Tutla, Oaxaca, hay una gran experiencia municipal de acopio y reciclado; y, en Azcapotzalco, Ciudad de México, una recicladora de basura que procesa 1,000 toneladas diarias. A Sajonia del sur, Alemania, le costó 40 años llegar a tener calles limpias y una cultura de separación, acopio, clasificación y reutilización. ¿Nosotros cuándo vamos a empezar?
Si podamos los árboles se van a secar. Una de las mejores formas de rehabilitar y rejuvenecer árboles, es la poda. La mayoría de los árboles tienen yemas vegetativas en la base y al cortarlos vuelven a rebrotar. Así eliminamos ramas enfermas, chuecas, secas, sobrepuestas y le damos al árbol la forma que queramos. La Comisión Federal de Electricidad lo hace para proteger sus cableados.
También lo hacen los japoneses con su técnica Daisugi, consistente en podar sus bosques para obtener varias cosechas periódicas de madera del mismo árbol, hasta por 700 años. En Tanzanía también lo hacen con la técnica Tocón Vivo, para reforestar miles de hectáreas a partir de los rebrotes de árboles cortados.
Las cabras se entumen si no salen a brincar y secan todas las plantas que muerden. Muchos años se ha creído que las cabras son animales malvados que arrasan con toda vegetación que se encuentran. Su saliva es muy caliente -decían en el pueblo-, y lo que muerden se muere. Estos animales tienen gran capacidad de escoger lo que comen y sobreviven en ambientes más difíciles que otras especies. Son una maravilla para producir leche y carne, son el ganado de los pobres. Es mayor el daño por pisoteo cuando las plantas empiezan a nacer al inicio de las lluvias, que lo que se puedan comer, y producen más en corrales, que en los grandes paseos a los que las seguimos sometiendo.
La quema de la caña de azúcar y de residuos agrícolas. La caña de azúcar tiene hojas filosas y aguates que hacen muy difícil su cosecha manual y se ha hecho tradicional la quema para facilitarla. La contaminación por CO₂ y el calor generado, debería ser motivo de revisar este proceso. Brasil, Tailandia, India, China y muchos países ya cosechan sin quemar, lo hacen en forma mecanizada. Actualmente, no se ha podido convencer a los campesinos de no quemar sus residuos agrícolas, estos residuos son el fertilizante de los ciclos futuros. Ha prevalecido más la dificultad para trabajar la siguiente siembra y la presunción de que un terreno limpio se ve bien trabajado. Y sí, queda limpio de residuos, de tierra fértil, de microbios benéficos y de beneficios económico-ecológicos.
Finalmente, la creencia de que los animales están acostumbrados al sol, aguantan sin tomar agua y pueden estar todo el tiempo en los pastizales. Falso. El sol se come mucha producción de carne y leche, reduce la vida productiva. El agua se requiere todos los días. Los pastizales requieren de periodos de descanso. Puede haber mucho ganado en un momento, pero solo en un tiempo corto. Sombra, agua permanente y periodos de pastoreo cortos y adecuados periodos de descanso de las áreas de pastoreo, son indispensables para la productividad.