La revisión pactada del Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos (T-MEC) quedó marcada en la agenda pública nacional para el primero de julio desde que inició este acuerdo comercial en 2020 con una vigencia al 2036.
Este acuerdo comercial suscrito por los tres países entra en vigor por primera vez el 1 de enero de 1994 entonces se llamaba Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
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La fecha llegó. México y Canadá solicitaron con anterioridad la ampliación de su vigencia por 16 años más es decir hasta el 2042, Estados Unidos no aceptó esta extensión del plazo, de manera que como estaba establecido durante los próximos diez años entra a un proceso de revisiones anuales.
Si bien hay que reconocer que para la economía de los tres países es positivo y también indispensable para la región esta integración económica; la revisión obligatoria anual genera incertidumbre, en principio por las asechanzas que ha demostrado el presidente Trump.
Por fortuna esa presión mayor que pueda darse se presentará en los próximos dos años, tiempo que falta para que concluya en 2028 el período de gobierno del presidente Trump esperando que después las constantes presiones que ejerce puedan disminuir.
Sin embargo, también para México esa incertidumbre puede afectar decisiones de inversionistas ante los cambios que pudieran darse en cada una de las revisiones anuales que puedan perjudicarles, lo que repercutiría en la reducción de inversiones, derivado de que cada revisión representa como han dado a conocer los expertos, corregir “deficiencias del Acuerdo” y “atender déficits comerciales persistentes y crecientes”.
Para Puebla pienso que el riesgo se acentúa derivado de que el sector automotriz es eje de desarrollo en nuestra entidad con todo y sus cadenas de suministro; y el sector agropecuario por las exportaciones que se hacen de diversos productos.
El gran reto inicia el próximo día 20 en la primera revisión, porque seguramente las negociaciones se verán atravesadas por una serie de elementos que pudieran presentarse.
Empezando por enfrentar los vaivenes del presidente Trump más aún cuando Estados Unidos vivirá en unos meses su elección intermedia. Si pierde la mayoría en el próximo congreso norteamericano seguramente las condiciones cambiarán.
Otro reto será fortalecer la certeza jurídica ante las revisiones anuales y convertir en certidumbre jurídica para inversores las nuevas reglas que sean acordadas.
En el caso de nuestro país seguramente también el riesgo que les genera la falta de certidumbre jurídica en la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por la poca independencia y poca profesionalización de muchos de sus miembros.
Se tendrá que analizar a detalle la política arancelaria que afecta a nuestro país; y aun cuando no lo pueden poner en la mesa de negociación del T-MEC por supuesto creo que incidirá el tema de la inseguridad en México.
Un elemento fundamental es que somos socios comerciales, hasta somos actualmente coanfitriones del Mundial de Futbol y según han explicado expertos de la Reserva Federal (Fed 2026) las exportaciones de México hacia EE. UU. han ido al alza por los aranceles estadounidenses a China. Todo esto seguramente se pondrá en la mesa de negociación.
Aún así, el riesgo y la incertidumbre están en el aire.
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Palabra de Mujer Atlixco
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