Los Grandes Proyectos Urbanos (GPU) son una cuestión ampliamente abordada en la práctica urbana desde mediados del siglo XIX en Occidente: de acuerdo con el reporte de Reese, Maleronka y Rojas, 2023 (1) en casi todas las grandes ciudades latinoamericanas se desarrollaron y desarrollan operaciones urbanas de gran alcance gestionadas a través de planes público-privados con la participación de entes nacionales e internacionales. El proyecto del cablebús de Puebla bien se encuadra en la categoría de GPU.
Reese, et al (1) señalan que los GPU son “una herramienta cuya elaboración, expresión, desarrollo y ejecución muestra las posibilidades y las limitaciones que imponen la sociedad, los actores enfrentados, los lugares, las circunstancias y los acontecimientos. El proyecto es al mismo tiempo analizador y herramienta de negociación”. De esta forma los grandes proyectos urbanos debieran ofrecer la oportunidad para reducir los problemas de segregación entre las diferentes partes de las ciudades.
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En este contexto, el cablebús de Puebla tendrá la capacidad de transformar la estructura territorial actual del municipio: como los GPU abordados en el citado reporte, alterará las relaciones funcionales, sociales y económicas entre distintos sectores de la ciudad y, con ello, creará nuevas dinámicas. Así, el texto afirma que “la capacidad de transformación de un GPU es el resultado de la interacción de un conjunto heterogéneo y complejo de procesos. Estos son siempre generados y/o facilitados por una decisión (política) estatal que, en general, se entrelaza estrechamente con la intervención de actores privados”.
Los autores del texto aseveran que los GPU, para su resolución, articulan diversos mecanismos de la planificación urbana con las propias puestas en marcha de los proyectos. En este punto es necesario recordar que las autoridades estatales o municipales de Puebla no han hecho explícito ni transparente el arranque de un proceso de actualización del Programa Municipal de Desarrollo Urbano Sustentable, pese a que el proyecto de construcción del cablebús deberá contar ineludiblemente con el sustento técnico y normativo de dicho instrumento de ordenamiento territorial.
Por su escala, los GPU “permiten y demandan canalizar formas de intervención de diferentes ámbitos del sector público y de los sectores privados. Por ello, en general necesitan incorporar marcos jurídicos y espacios de participación institucional innovadores, en particular en aquellos en los que resulta crucial construir una visión de largo plazo para su implantación”. Por estas razones, con frecuencia la implementación de estos proyectos requiere de arreglos institucionales específicos como la creación de empresas, corporaciones, entidades, organizaciones y otros.
Es importante resaltar que los nuevos modelos de participación institucional a los que se refieren los autores del texto citado y que hace falta en la implementación del cablebús de Puebla tendrán que estar basados en los procesos democráticos en los que las personas ciudadanas y las organizaciones sociales intervienen de manera directa, ordenada, representativa y formal en la toma de decisiones y en determinadas partes de la gestión del proyecto.
El mismo texto afirma que “los GPU tienen la capacidad de generar variados y profundos procesos de transformación urbanística que, a su vez, tienen una alta relevancia y visibilidad política y una directa relación (aunque muchas veces socialmente invisibilizada) con el funcionamiento de los mercados de suelo”. Sin duda seguirá haciendo falta incorporar la participación social en las decisiones acerca del cablebús en nuestro municipio.
Referencias
(1) Reese, E., Maleronka, C. y Rojas, M. C. (2023). Grandes proyectos urbanos: conceptos y lecciones de política en América Latina (Working Paper WP23ER1). Lincoln Institute of Land Policy.
X: @AssenetLavalle