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OPINIÓN

Líder Supremo: Irán y México

El caso Irán debe arrojar en la sociedad una sacudida para ver cómo se está gobernando en México

Elmer Ancona Dorantes

Periodista y analista político. Licenciado en Periodismo por la Carlos Septién y maestro en Gobierno y Políticas Públicas por el Instituto de Administración Pública (IAP) y maestrante en Ciencias Políticas por la UNAM. Catedrático. Ha escrito en diversos medios como Reforma, Milenio, Grupo Editorial Expansión y Radio Fórmula.

Viernes, Marzo 6, 2026

Aunque las naciones latinas distan mucho de estar bajo regímenes teocráticos -eso que quede claro-, y están lejos del integrismo religioso al estilo de Irán gobernado por los ayatolas, hay que poner atención a las características en la forma de ejercer el poder donde hay ciertas similitudes.

Las naciones del continente americano son esencialmente laicas donde se respeta la libertad religiosa, la pluralidad de creencias, y no tienen nada que ver con los gobiernos que fundamentan su estilo de gobernar bajo una creencia religiosa. Eso hay que destacarlo.

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No obstante, es indispensable entender por qué las naciones europeas e incluso diversos países musulmanes han criticado sistemáticamente el gobierno del ayatola Alí Jamenei, Líder Supremo de Irán, muerto en el bombardeo ejecutado por Estados Unidos.

Están en contra de las guerras, pero no de la forma de gobernar en ese país. Veamos algunos rasgos del gobierno iraní.

El ayatola llegó al poder en 1989, diez años después de que el Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, fuese derrocado durante la Revolución Islámica. El Líder Supremo de Irán es la máxima autoridad política y religiosa del país, y está por encima de la figura presidencial, en este caso del mandatario Masoud Pezeshkian.

A lo largo de más de tres décadas, distintos sectores (reformistas, estudiantes, activistas, opositores en el exilio y parte de la población urbana) han destacado los puntos negativos -y hasta criminales- de este régimen.

Y en estas manifestaciones contra el Líder Supremo han muerto miles de mujeres y hombres de ese país. Su gobierno se ha caracterizado por lo siguiente:

  • Concentración del poder militar
  • Debilitamiento del pluralismo político
  • Represión de protestas (1999, 2009, 2019 y 2022, 2026)
  • Limitaciones a la libertad de prensa y persecución de periodistas
  • Restricciones a la libertad de expresión y censura digital
  • Veto a aspirantes considerados críticos del sistema
  • Inflación elevada y desempleo
  • Política exterior confrontativa que agrava sanciones
  • Concentración de poder de sectores militares
  • Falta de rendición de cuentas
  • Críticas por la duración indefinida del cargo

Es aquí donde México y las naciones latinoamericanas deben tener mucho cuidado. Las principales atribuciones de Líder Supremo deben ser estudiadas lentamente, a conciencia, porque tiene muchísimas similitudes con la figura presidencial de mandatarios del continente americano:

  • Designación del jefe del Poder Judicial
  • Define las grandes líneas ideológicas y políticas del país
  • Aprueba o veta candidatos presidenciales y legislativos

Hasta aquí ¿nos suena algo parecido a la realidad que se vive en México? Habría que analizarlo con un buen café, a solas o con los amigos, para sacudir un poco la conciencia.

Bajo el régimen del Líder Supremo Alí Jamenei, se han aplicado ejecuciones extrajudiciales que han teñido de rojo a Irán. Se estima que al menos 9 mil 557 personas fueron ejecutadas entre 2008 y 2024, muchas de ellas tras juicios sin garantías o por cargos relacionados con la seguridad del Estado.

Durante las protestas de 2019-2020, las estimaciones registran entre 300 y 1,500 manifestantes muertos; en las de 2022-2023 (“Mujer, Vida, Libertad”) al menos 551 personas fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad.

Tan sólo en el 2025 se reportaron más de 1,000 ejecuciones, la cifra más alta registrada desde 1989. En las protestas de 2025-2026, informes indican una represión brutal, con cifras que algunos grupos elevaron a 3,100 muertes en un periodo de alta inestabilidad. En resumen, en cuanto a las ejecuciones extrajudiciales, Irán mantiene una de las tasas de ejecución más altas del mundo, a menudo utilizando la pena de muerte como herramienta política.

¿Qué nos arroja de lección todo esto para México? Para Estados Unidos, nuestro país ha sido clasificado como una nación con un gobierno orientado al narcoterrorismo. No nos conviene convertirnos en su enemigo político.

Donald Trump lo ha repetido una y otra vez en todos los foros que puede, y los presidentes de Estados Unidos no se tientan el corazón cuando tienen al enemigo enfrente.

El caso Irán debe arrojar en la sociedad una sacudida de conciencia para ver qué tan bien o qué tan mal se está gobernando en México, y qué tanto nos conviene confrontarnos como país con el gigante del norte.

 

@elmerando

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