“Llevo exclusivamente dos días. Vamos revisando todo tipo de situaciones”, Fritz Glockner Corte, Secretario de Arte y Cultura de Puebla.
Contratar fuereños, aunque hayan nacido aquí, conlleva el riesgo de que su impedancia sea insuficiente para un movimiento sostenido, puesto que desconocen de facto la realidad a la cual se enfrentan, pues adolecen de algo así como el Síndrome de Maximiliano de Habsburgo, al que chamaqueó su pariente asegurándole que México lo requería entre amorosos y esperanzados vítores. Max lo creyó y terminó como terminó.
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Bien, algo así creo que le sucede en estos momentos al último de los Glockner. Como no anduvo por aquí los últimos años y sus parientes no pueden aportarle buenos tips porque poco o nada sustancial hicieron en sus administraciones, la Secretaría de Arte y Cultura se le presenta a Fritz como un sarcástico y desafiante Sudoku.
Sin duda, es un jugador aguerrido y enfrentará el desafío tanto por pundonor, como por la realidad de que es más que probable que sea su última encomienda gubernamental. Por lo tanto, el drama cultural poblano sigue en escena, con el mismo guion, pero con distintos actores.
Ante lo dicho, puntualizo que no somos amigos y ni aún conocidos y que ni él ni nadie de su equipo nos hemos puesto en comunicación o algo así, pero, atendiendo a sus primeras declaraciones, creo que actualmente nos motiva una similar inquietud de que Arte y Cultura deje de ser el patiño gubernamental ─y la pálida sombra del IMACP─, y que de una vez por todas se posesione a la vanguardia local y nacional que se merece.
Por ello, desde la modestia de mi interés cultural por Puebla, le expondré mi sentir. Tenerlo en cuenta es su prerrogativa, tanto como la mía en demandar congruencia y cordura en su labor.
A mi entender, primordialmente existen dos situaciones en la SAC: los problemas sin glamour y los problemas con glamour.
Los primeros son todos esos que no impactan en los medios de difusión, ni en el Facebook, ni en el TikTok y, por lo mismo, no pueden presumirse en las mañaneras estatales (como las peleas de campeonato boxístico de La Bonita), pero necesarísimos para que una dependencia funcione y dé resultados y no únicamente lástimas y reproches como sucedió con la Secretaría de Arte y Cultura de las Pacheco, las Farfán y demás miembros de la comunidad seudo cultural armentista.
Algunos de los “sin glamour” más relevantes, a mi entender, serían: 1) La capacitación y certificación en su caso, de los empleados de la cultura poblana; y no sólo los operativos, sino también y primordialmente, los directivos. Tres ejemplos para no pecar de farragosos:
a) El área de museografía de la OPD Museos Puebla, adolece de poco personal (cuatro personas, creo) y un empirismo galopante, aprendido en la brega cotidiana y no en el cientificismo necesario para un adecuado manejo de los acervos y las exposiciones, y, no se diga, del planteamiento y desarrollo de escenarios complejos y complementarios a las grandes muestras artísticas que pudieran conseguirse, dando como resultado montajes planos y sin impacto y, por lo mismo, inapropiados y hasta vergonzosos, de lo cual a últimas fechas el MIB es más que un ejemplo.
b) La cuestionable preparación académica y laboral de los directores de los recintos museísticos, los cuales no únicamente carecen de las adecuadas credenciales profesionales respectivas, sino que jamás han abierto un libro o revista especializada en la materia, con la consecuente confusión de sus funciones y competencias, limitando su actividad a abrir y cerrar el recinto en el horario convenido, pero sin aportar nada sustancial y novedoso a la puesta museográfica, la difusión de sus acervos, la impronta vocacional, histórica y social del museo a su cargo y nula interacción con la sociedad para fomentar la consolidación de los diversos públicos interesados en sus contenidos; y,
c) La fantasmal existencia de direcciones culturales, como Patrimonio Cultural (en algún momento del pasado orgullo poblano de reconocimiento nacional), de la cuál nada se conoce ni se sabe que haya hecho de relevancia por Puebla y los poblanos del primer Glockner para acá. O ¿usted tiene conocimiento de que se haya rescatado recientemente alguna tradición o práctica cultural poblana?, ¿se haya publicado algún catálogo o memoria de las manifestaciones actuales de los pueblos originarios poblanos?, ¿se haya fomentado la transmisión generacional de los saberes ancestrales de los nahuas, popolocas, totonacos, mazatecos, mixtecos, otomíes o tepehuas?
En cuanto a los “problemas con glamour”, destacan:
c) La inexistencia de un cuerpo colegiado interdisciplinario cultural al interior de la SAC que analice, reflexione y proponga el abordaje informado, veraz y propositivo sobre las acciones mediatas e inmediatas que debe emprender la institución para adecuarse a los retos culturales que le presentará la inminente celebración del Quinto Centenario de la Fundación de Puebla;
b) La indispensable labor de convenir con los demás estados de la república, un intercambio cultural sólido y efectivo que redunde en un mutuo beneficio y exposición de nuestras raíces comunes y aún particulares culturales e identitarias, de las cuales nuestro estado es muy rico y diverso. ¡Vamos!, para expresarlo en unas cuantas palabras:
Difundir (¡Hasta que duela!, dijera Teresa de Calcuta), la realidad de que buena parte de la cultura e historia nacional, es cultura e historia poblana y, por lo tanto, debiera ser una ingente labor propagandística cultural que acote y desaparezca la mala leche contenida del acrónimo PIPOPE, resultado de la pereza y abulia de nuestros cultos poblanos, que nada hacen por demostrar la valía e importancia histórica de Puebla para México, limitándose tan sólo a los chiles en nogada y el mole poblano como banderas culturales y tradicionales, cuando tenemos: festivales originarios, trajes y vestimentas, música e intérpretes, montañas y valles, etcétera, etcétera, etcétera, rebosantes de cultura.
En fin, quede lo escrito hasta aquí, como una pequeñísima y desinteresada contribución a la expresada ignorancia («¡Llevo exclusivamente dos días. Vamos revisando todo tipo de situaciones»), del último de los Glockner de la realidad cultural poblana, esperando le sirva para aliviar un tanto su condición actual de fuereño nacido en esta tierra.
P.D. En algún momento anterior de estas colaboraciones, activé una cuenta de correo denominada El lago de los chismes con la intención de comunicarnos a través de ella. Hoy, ante la oportunidad de reavivar esta comunicación por la existencia de la Red Civil por la Democracia he decidido reactivarla. Como en su primer momento, está abierta a la crítica y conversación e incluso a la discrepancia y el reclamo, pero con la petición de que sea a través de un diálogo respetuoso y civilizado, sin innecesarios calificativos soeces y denigrantes para quien los escribe y para quien los recibe.
En esta primera ocasión el tema que acordamos en la Red es el de la educación en Puebla. Si tienes algo que expresar, este es uno de los medios: el.lago.chismes@gmail.com