Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

De discapacidad y sus demonios

Las personas con discapacidad son en el 2026 de otro planeta; aquí solo reina la normalidad

Juan Daniel Flores

Padre cuidador, demandante de derechos para infancias y personas en situación de discapacidad. Autor en medios socioculturales de comunicación desde 2014. Creador de espacios radiofónicos, columnas, y del proyecto anticapacitista La gota y la piedra. Estudió Sociología (UAP), Literacidad (ITESM), Educación inclusiva en (UCL) y Pedagogía (UPAEP).

 
 
 
 

Jueves, Enero 22, 2026

La gota y la piedra es una columna que plantea reflexiones, información, inferencias y crítica social en torno al tema de la diversidad funcional y los demonios capacitistas que deambulan en las instituciones y estructuras sociales de todo tipo, además de las personas de a pie que imponen y alimentan discursos de lo que es y debe ser lo normal.

La normalidad que lleva a la discriminación, la exclusión, la marginación y a la experiencia de una ciudad no accesible, excluyente y capacitista.

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Al intentar hablar a profesores, gente religiosa, músicos, periodistas, directivos, comerciantes, académicos u otros, acerca de la vital importancia de la diversidad funcional, es como pretender que una gota de agua penetre una piedra.

El grueso de la gente se conduce en la cotidianidad con el deseo, la necesidad o la inmediatez que marca el engrane de esa cotidianidad. Difícilmente comprendemos y entendemos la otredad como parte de un todo, como las partes del cuerpo, la nariz, los ojos o los genitales. La gente suele temerle a las palabras, a los cuerpos no normados.

Por lo general, la gente se guía por su reproducciones religiosas, políticas, o familiares, sin cuestionarlas: “Creo porque así me lo enseñaron mis padres”; “Este es la mejor opción porque así lo ha hicieron mis abuelos por años”; “Así hemos creído y así será siempre”.

Hablar de un cuerpo diverso en situación de discapacidad y pretender que una mente obtusa escuche, es más que un reto social. La discafobia y el capacitismo suelen germinar en mentes acostumbradas a lo posible, a la tradición, a las “buenas costumbres”, a la mecánica irreflexiva que profesa que la discapacidad es hablar de lástima, error de la naturaleza, infantilismo, menosprecio, impotencia, fragilidad, imperfección, o en el menos peor de los casos, en apoyos para normalizar o curar a la persona que la vive.

Somos tan de corazón de código de barras, que hay quien llega a ver este tema como una oportunidad de votos políticos o de comercialización o como una desgracia humana, un fallo en el algoritmo de la normalidad, una mala broma de dios.

Como un ejemplo de decenas que he vivido y visto en mi andar como cuidador, cito una experiencia que viví hace tiempo: Un sacerdote que visité, sentado en la comodidad de su ministerio, al saber que una mujer vivía en su mente un trastorno bipolar y escuchando parte de los comportamientos, expresó: “…pero qué puede dar esa mujer de bueno, es una enferma mental, ¿cómo para qué estudió una maestría si no va a poder desarrollarse como profesionista? Mejor dejarla sola…” Misoginia y capacitismo, por supuesto ignorancia.

Un botón de muestra más: La marcha a favor de las personas en situación de discapacidad en diciembre del año 2024 en Puebla, en el contexto de la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, fue cooptada por el partido en el poder. La diputada por Morena, Marisol Soledad Amieva, meses antes de esa marcha, fue nombrada el 6 de agosto de 2024, encargada del tema de la inclusión, esto por el Comité Ejecutivo Estatal de su partido y con la anuencia del gobernador del Estado.

La diputada había conformado poco tiempo antes, un grupo de personas para colaborar y conformarían su equipo, equipo al que llamó “Por amor a la inclusión de PCD en Puebla” y al que posteriormente agregó que era un colectivo.    

El 8 de diciembre dirigió ella misma la marcha de personas con discapacidad, contingente que no superaba las cincuenta personas, solo con el pequeño detalle de que su grupo vistió a la mayoría del contingente con gorras, botones y hasta playeras en colores vino con la leyenda “Por amor a la inclusión de personas con discapacidad”.  La simbología de accesibilidad o el corazón que puso tan de moda el gobernador Alejandro Armenta destacaron en toda la marcha.

Para el 2025, aunque la diputada Amieva ya no figuró en el contingente de la marcha de ese año, se tienen pruebas de que varias de las personas que dirigieron la marcha o asistieron, son colaboradoras y simpatizantes de su grupo “Por amor a la inclusión de PCD en Puebla”, quienes son de una u otra manera leales a las políticas del gobernador en turno. Incluso una de las colaboradoras más importantes de la diputada, al ser cuestionada de su cercanía con ella, solo se limitó a decir: “Yo no tengo nada que ver con ella”.  No se puede ser juez y parte.

La voracidad y los intereses políticos antes que el ejercicio real de los derechos para las personas con discapacidad es una piedra que se rehúsa a hacer cambios, a ejercer justicia ante casos de capacitismo y a remover a elementos que son protegidos por el sindicato de maestros.  Quizá por ello al llegar a Puebla, en la CAPU, desde siempre, nos reciben unas letras gigantes que dicen rampa para discapacitados. ¡Que chula es Puebla, llena de prácticas capacitistas!

La ignorancia no siempre es ingenua. La ignorancia puede matar, segregar o anular a otros con acciones o con la nada inocente indiferencia. Todos somos uno mismo, canta por ahí el rupestre Armando Rosas. Lo normal es solo un invento del mercado que nombra quién es y quién no es útil o sujeto de producción.

La vida de una persona en situación de discapacidad y de sus cuidadores es como la de los demás, llena de alegría, jodidez, tristezas, desmadres, culpas, travesuras, simpatías y antipatías, enfermedades, vicios, talentos, deseos, injusticias, pagos, impuestos, sexo. No somos de otro planeta. Navegamos con otras reglas, con otros ritmos, con otros lenguajes. Tratamos de ser y hacer la vida con dignidad… De alguna o de muchas maneras, somos la gota que penetra la piedra.

jdbf70@gmail.com

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