Con bombo y platillo, como ya es costumbre, el gobierno ha presumido las cifras más recientes de la medición de pobreza del INEGI, publicadas la semana pasada. Y no es para menos, si uno se limita a leer los encabezados. Los datos nos dicen que, entre 2022 y 2024, la población en situación de pobreza multidimensional se redujo en 8.3 millones de personas. Un logro espectacular, digno de un aplauso cerrado.
Sin embargo, como bien sabemos, el diablo, y la verdad, siempre están en los detalles. ¿Cómo podemos conciliar esta realidad de una supuesta reducción de la pobreza con el hecho de que, según el mismo reporte del INEGI, el número de personas vulnerables por no tener acceso a derechos sociales básicos se disparó de 37.9 a 41.9 millones en el mismo periodo? ¿Qué clase de magia es esta, donde se saca a la gente de la pobreza para arrojarla a un limbo de vulnerabilidad?
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La respuesta, por supuesto, no es magia, sino una deliberada y muy clara elección de política pública. Una que, al analizar los datos en la perspectiva correcta, no desde 2022, sino desde el punto de partida en 2018, revela un panorama mucho más sombrío.
El espejismo del ingreso vs. la cruda realidad de los derechos
El truco es simple y ya lo habíamos advertido hace dos años: la medición multidimensional de la pobreza tiene dos grandes componentes, el bienestar económico (ingresos) y el acceso a derechos sociales (salud, educación, seguridad social, etc.).
El gobierno se ha enfocado obsesivamente en el primero a través de un incremento masivo de subsidios en efectivo y alzas al salario mínimo. Esto, innegablemente, pone más dinero en los bolsillos de la gente, ayudándoles a cruzar la línea monetaria de la pobreza.
Pero, ¿de qué sirve tener un poco más de dinero si, al mismo tiempo, el Estado te despoja del acceso a un médico? Aquí es donde el castillo de naipes se derrumba.
El dato más escandaloso y que debería ser motivo de vergüenza nacional es el de la carencia por acceso a los servicios de salud. El reporte oficial del INEGI nos muestra que en 2018, al inicio de la administración pasada, 20.1 millones de mexicanos sufrían esta carencia. Seis años después, en 2024, la cifra no solo no mejoró, sino que se catapultó a 44.5 millones de personas. Sí, leyó usted bien: más del doble. Un retroceso histórico que ni la reciente y marginal "mejora" respecto al pico de 50.4 millones en 2022 puede ocultar.
Mientras se presumían ahorros y se desmantelaban sistemas como el Seguro Popular, en la realidad se estaba gestando una crisis de salud que hoy afecta a casi 45 millones de personas, quienes ahora tienen que usar ese "mayor ingreso" para pagar por servicios médicos que antes eran un derecho garantizado.
Una fábrica de vulnerabilidad
El desastre no termina ahí. La población vulnerable por carencias sociales (aquellos que no son pobres por ingreso, pero carecen de derechos) cuenta una historia similar de deterioro. Si en 2018 eran 32.7 millones, para 2024 son 41.9 millones. Es decir, durante el sexenio pasado se sumaron 9.2 millones de personas a este grupo.
Son los nuevos vulnerables del "milagro mexicano": ciudadanos con algo más de efectivo, pero sin acceso a salud, con un creciente rezago educativo (que también aumentó, afectando a 24.2 millones en 2024) y sin la red de seguridad de un Estado de bienestar funcional.
Así, el balance real, lejos de los festejos oficiales, es el de un modelo que ha cambiado derechos por dádivas. Se celebra que el ingreso de las personas es suficiente para no ser clasificado como "pobre", mientras se ignora que se les ha dejado a la intemperie en los aspectos más fundamentales de la vida. Es una fórmula perversamente efectiva para generar dependencia y clientelismo, pero desastrosa para el desarrollo social a largo plazo.
Enhorabuena, pues, por los números que se presumen. Han logrado reducir una cifra mientras empeoraban drásticamente la realidad de millones. La nueva pobreza en México tiene un rostro distinto: el de la vulnerabilidad y el abandono estatal. Y esa, lamentablemente, es una verdad que ninguna cifra maquillada podrá ocultar.
Fuente
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2025, 13 de agosto). Comunicado de prensa núm. 118/25: pobreza multidimensional. Recuperado de: www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/pm/pm2025_08.pdf