Mientras que en la opinión pública se debate el tema tabasqueño por la situación de vinculación de autoridades de administraciones pasadas con la delincuencia, en los Estados Unidos de América el presidente firma la “Ley Fentanilo” y se refiere a la inseguridad que priva en nuestro país.
Hace ya algunos años un presidente americano inició una guerra contra las drogas ilícitas que llegaban a su territorio, hasta se hizo mención que fue uno de los motivos para invadir Panamá, pues se argumentó que su presidente tenía alianzas con narcotraficantes.
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Por esos tiempos muchos países latinoamericanos se unieron a esa política criminal de los Estados Unidos de América, incluyendo al nuestro que era considerado como país de tránsito de drogas; el reto fue minimizar el comercio ilícito del clorhidrato de cocaína que se producía en Colombia con materia prima de Bolivia y Perú. ¿Existe similitud con la época actual?, veamos algunos tópicos al respecto:
Inteligencia. El “Sistema Hemisférico de Información” proporcionaba la inteligencia necesaria para la intercepción de drogas en tránsito. En nuestro caso se contaba con dos aviones “Orión P3” que servían como radar apoyando a los radares de tierra, de esta forma se detectaban los vuelos ilícitos y los aviones de intercepción los detenían cuando aterrizaban en el territorio nacional cargados de cocaína.
Drogas. Ahora otra droga se agregó a la producción y tráfico en los mercados ilegales que entran por diversas vías al territorio americano. La guerra sigue siendo contra las drogas ilícitas, cosa similar al pasado, sólo que ahora el contexto internacional ha cambiado.
México. De la “colombianización” pasamos a la “mexicanización” como palabra ilustrativa del problema en el continente, con ese término el fallecido Papa llamaba la atención en su natal Argentina, de la situación inconveniente de violencia y así evitarla.
En la percepción internacional no hay similitud con la situación pasada, en virtud de que antes desplegábamos una política contra el tráfico de las drogas ilícitas que incluía el control de la oferta y demanda, caso contrario a lo que sucede en la actualidad, pues se percibe al país como “protector” de los narcotraficantes que emplean la violencia terrorista.
El escritor Diego Enrique Osorno expresó: “El crimen organizado en México es que se origina, sostiene y nutre desde las estructuras del Estado, en particular de aquellas que teóricamente existen para combatir, precisamente, a la delincuencia.”