Los acontecimientos mundiales que han llamado la atención de la opinión publicada han sido la situación en Gaza y la “Guerra de los Doce Días”. En el ámbito nacional las sanciones por “lavado de dinero” a dos bancos y a una casa de bolsa se han llevado los titulares de la prensa.
Algunos datos pueden ser ilustrativos sobre las muertes violentas por diferentes tipos de conflictos:
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Torres Gemelas: Según datos de la Enciclopedia Británica, por el atentado murieron 2,977 personas de las cuales 343 eran bomberos. El número de muertos en el Pentágono fue de 184 y 40 personas fallecieron en las afueras de Shanksville, Pensilvania.
Irán: Al menos 935 personas murieron en Irán producto de los bombardeos en la Guerra de Doce Días con los israelíes, de acuerdo con las autoridades de ese país.
Sinaloa: A partir de que “El Mayo” fue llevado a Estados Unidos de América en julio del año pasado, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los homicidios dolosos han tenido el comportamiento siguiente en 2024: agosto 39, septiembre 103, octubre 141, noviembre 130 y diciembre 119. En 2025: enero 108, febrero 102, marzo 109, abril 100, mayo 140, dando un total de 1,091 en estos meses y por la tendencia junio tuvo 219 según datos preliminares. Se vislumbra que la “narcoguerra” no concluirá en breve.
Por supuesto que los tipos de conflicto y niveles son diferentes; sin embargo, el propósito de las anteriores cifras no es calificar los conflictos, sino preguntarnos el impacto de los saldos mortales. Los medios de comunicación internacionales dieron amplia cobertura al caso iraní y hasta suscitó comentarios de alerta ante una posible tercera guerra mundial.
En un Estado mexicano conocido por sus narcotraficantes, la violencia homicida es algo “habitual”, no hay sorpresa por el número de gente asesinada, se considera como el desenlace “natural” de los “ajustes de cuentas”. Las muertes “normalizadas” han dado lugar a la “guerra olvidada” en Sinaloa porque se ha vuelto silenciosa.
Juan Rulfo expresó: “Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo”.