He comentado que el gobierno del país vecino del norte ha ejecutado dos acciones de seguridad contra delincuentes organizados (traficantes de drogas ilícitas y de migrantes), sin notificar a las autoridades nacionales mexicanas, una fue el caso de “El Mayo” y otra los anuncios que llamaron a no entrar de manera ilegal a su territorio.
A estos dos casos se han agregado tres más, veamos:
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Visas. El gobierno americano ha retirado las visas de entrada a su país a un presidente municipal y a una gobernadora mexicana. Los aspectos personales del impacto de esta acción no son de interés público, lo que si se debe considerar es que se trata de autoridades fronterizas y eso tiene sus consecuencias en la relación bilateral local y entre países.
Familiares. Se conoció que los familiares de un detenido en ese país parte de la delincuencia organizada se internaron en los Estados Unidos de América, supuestamente como parte de las negociaciones jurídicas entre las partes interesadas. Los aspectos legales tendrán su curso, sin embargo, los familiares tendrán razones de diversa índole para haber tomado esa decisión.
Terrorismo. Los americanos han declarado cargos de terrorismo a personas mexicanas dedicadas al tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas y, por lo tanto, en el futuro se ejecutarán las acciones de aplicación de la ley a que haya lugar.
Se observan al menos dos consecuencias: Primera, gobiernos de distinto partido político de ese país no han confiado en las autoridades mexicanas para ejecutar acciones de aplicación de la ley, lo que ha concluido en acciones realizadas por su cuenta. Esta falta de confianza lleva a la segunda, faltó “cortesía” diplomática al no dar aviso a la contraparte, aunque no existe protocolo para las acciones por ser soberanas, como el caso de las visas o la persecución de terroristas.
“Mensaje”. Las cinco acciones americanas nos dicen que se continuará con esa forma de comportamiento, ante la percepción de que del lado sur de su frontera no se hace lo suficiente para controlar la inseguridad trasnacional.
Aristóteles expresó: “Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos”.