Con frecuencia los medios de comunicación informan el dato de la inflación, o incremento generalizado en precios de la canasta básica. Sin embargo, comúnmente se preguntan por qué un dato como el publicado esta semana, de 5.61 por ciento, se percibe por mucho menor a lo que ven reflejado en sus carteras cada vez que finaliza la quincena. La explicación es más sencilla de lo a menudo leemos en los diarios.
Mientras que el dato que reporta el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) refleja una canasta de más de diez bienes y servicios, los que más impactan en el bolsillo de las familias mexicanas frecuentemente registran incrementos muy superiores al del dato consolidado, en este caso el 5.6 por ciento.
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Para ser precisos, del 5.61 por ciento de incremento anualizado de índice de precios, solo 1.33 puntos de los 5.61 puntos porcentuales, o 23.8/100 del incremento corresponde al componente de Frutas y Verduras, mismo que tuvo un incremento anualizado de 25.7 por ciento. De manera similar, por ejemplo, el componente de energéticos que tuvo un incremento de 9.16 por ciento anualizado. Ahora sí se entendió por qué el dato en los diarios aparentemente no corresponde con la realidad de las amas de casa día con día.
A continuación, me permito presentar el cuadro publicado esta semana por INEGI, en el que usted mismo podrá corroborar lo anteriormente explicado.
Así, el INPC funge como el referente oficial para llevar a cabo un sinnúmero de operaciones financieras y contratos legales. Sin embargo, vale la pena destacar dos consideraciones.
La primera es relativa a lo que he explicado sobre el incremento real del costo de los insumos necesarios para el hogar, que, ciertamente para la gran mayoría de los mexicanos quienes el gasto en alimentación incluyendo frutas y verduras no representa 23.8/100 como lo representa el INPC para este caso, sino probablemente mucho más de la mitad de su quincena.
La segunda, y ciertamente muy útil para la elaboración de contratos, es tener claro que no es lo mismo el INPC que la inflación per se. El INPC únicamente es un índice que agrupa una serie de bienes y servicios en términos de precio, por lo que no tiene significado alguno visto como una expresión numérica aislada, por ejemplo, 134.594 que fue el INPC de junio 2024. El INPC adquiere sentido cuando se expresa en contexto, es decir, cuando se compara en términos de cambio porcentual de un momento en el tiempo a otro. Por ejemplo, el INPC en enero 2024 fue de 133.555, que, comparado con el INPC de junio del mismo año, nos arroja un cambio porcentual de seis meses de 0.77 por ciento, por lo que es preciso hacer referencia al cambio porcentual de los índices, no solo a los índices per se, dado que podría ser impreciso.
Regresando a la nota de la semana, amas de casa, si, efectivamente, la caja registradora marcó correctamente, las frutas y verduras cuestan al menos 25.7 por ciento más que hace un año, no 5.61 que leyó en los diarios.