Mientras se analiza el crematorio clandestino encontrado por una de las madres buscadoras en la CDMX, en el medio de la seguridad Tresearch International dio a conocer un análisis estadístico de las amenazas en nuestro país, con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Veamos:
Por año: 110,092 amenazas en el año 2019, 104,339 en 2020, 119,891 en 2021, 135,713 en 2022, 140,430 en 2023 y en lo que va del presente año 33,578 amenazas denunciadas.
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Por número total: Los estados con más amenazas son CDMX, Guanajuato, Jalisco, Veracruz y Coahuila. Los estados con menos amenazas denunciadas son Tlaxcala, Nayarit y Chiapas.
Por millón de habitantes: Los estados con más amenazas son Colima, Aguascalientes, Morelos, Coahuila y Baja California Sur y los que menos amenazas registraron son: Tlaxcala, Chiapas y Nayarit. En la CDMX es donde más variación al alza ha sucedido.
Unos primeros comentarios sobre este fenómeno delictivo son:
Contexto delincuencial: En un país con altos índices de homicidios, feminicidios, desapariciones y extorsiones las amenazas son consustanciales. Muchas de las amenazas no se cumplen cuando las víctimas ceden ante ellas, en otras ocasiones son amenazas cumplidas.
Cifra negra: Como en la mayoría de los delitos en nuestro país, hay amenazas que no son denunciadas ante un Ministerio Público por diversas razones, lo que lleva al amenazado a ser víctima de otro delito y por lo tanto a la impunidad.
Homicidios: Con la cifra tan alta de homicidios dolosos en México, que ya rebasa los 185 mil en el período sexenal, las amenazas tenderán a seguir incrementándose; por supuesto la tendencia en otros delitos contribuirá a ello, pues ellas son consustanciales a la extorsión, los feminicidios y las desapariciones.
Miguel de Cervantes expresó: “Mientras se amenaza, descansa el amenazador”.
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