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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Mientras no me pase a mí

Es especialmente preocupante la falta de conciencia social y sentido comunitario

Alejandra Alpuche Vélez

Maestra en Administración y Gestión de Instituciones Educativas por la BUAP y licenciada en Educación por la Ibero Puebla. Se ha desempeñado como asesora pedagógica a estudiantes, docentes y equipos de trabajo. Actualmente colabora como subdirectora de la Preparatoria Ibero Puebla.

Miércoles, Abril 17, 2024

En el pasado periodo vacacional, recorría la autopista México–Puebla con destino a la ciudad de Puebla cuando más o menos a la altura de lo que se conoce como Río Frío, mi acompañante y yo nos percatamos que había un par de incendios forestales a un costado de la carretera. En el primero, estaban estacionados a un lado, una patrulla de la Guardia Nacional y un vehículo de Protección Civil, sin embargo, no se veía alguna persona en específico, y existían pequeños brotes de fuego sin atender. Un par de kilómetros más adelante, el fuego era mayor y en éste, no había alguna autoridad cerca. 

Seguimos avanzando en el coche y nació en mí una sensación de incomodidad por ver lo que estaba sucediendo y no hacer nada o no resolver el asunto. Supuse que por la presencia de la patrulla seguramente ya estaban reportados, sin embargo, no me quedé tranquila y decidí reportar, así que tomé mi celular y escribí en el buscador: “reporte de incendios forestales”.

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El primer número que apareció fue el de la Conafor (Comisión Nacional Forestal), sin embargo, no hubo respuesta, intenté otro número que encontré (no recuerdo de qué dependencia o institución) y tampoco me respondieron, supuse que al ser Viernes Santo, hacer el reporte estaría difícil. Finalmente, decidí que marcaría al 911, el cual me respondió inmediatamente y por la zona del incendio, me transfirió con los responsables en el Estado de México, los cuales sí me respondieron y tomaron mi reporte. 

Me sorprendió el hecho de que yo esperaba que la persona al teléfono me dijera algo como: “Muchas gracias, sí ya teníamos el reporte”, pero no fue así, y entonces, aunque ya estaba tranquila con haber cumplido con mi “deber ciudadano”, me surgieron las siguientes preguntas: ¿cuántos coches habrían pasado antes del mío?, ¿nadie más lo habrá reportado?, ¿cuántos incidentes de ésta y otra naturaleza son observados y no reportados?, ¿por qué? Y entonces empecé a recordar algunas noticias como el caso de Camila en Taxco, cualquier asalto o secuestro, los problemas en el Metro, el descarrilamiento del Tren Maya o inclusive algunas situaciones de convivencia en mi trabajo. A continuación, aparecieron más preguntas como ¿de verdad nadie vio nada? o ¿qué hubiera pasado si alguien lo hubiera denunciado? 

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública de 2022 (dato más reciente), la cifra negra, es decir, delitos no denunciados y los delitos denunciados que no tuvieron inicio de averiguación previa, tiene un porcentaje nacional de 92.4%, y en Puebla, 93.2%.   

Por otro lado, en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del cuarto trimestre de 2023 realizada por el mismo instituto, entre el 14.1 y 60 por ciento de la población de 18 años refirió haber atestiguado diversas incivilidades, desde las tomas irregulares de luz o diablitos con el porcentaje de catorce, hasta el más alto de sesenta sobre consumo de alcohol en la calle, pasando por asaltos, robos y disparos frecuentes, entre otros. 

En este sentido, seguramente existe una relación entre la confianza en las autoridades y el porcentaje de denuncias, pero también considero que hay otras causas que contribuyen al fenómeno, como la indiferencia generada por ideas como “no me quiero meter en problemas que no me corresponden”, “seguramente alguien más lo reportó o lo reportará” y “mientras no me pase a mí, no me interesa”, y éstos últimos me parecen especialmente preocupantes porque implican una falta de conciencia social y sentido comunitario, que inician con acciones sencillas y cotidianas como tirar basura en la calle, dejar el carrito en el supermercado estorbando en el pasillo mientras se toma un producto, estacionarse en un lugar para personas en situación de discapacidad, hasta ignorar completamente la realización de un delito mayor

Por lo anterior, habría que reflexionar sobre cómo se forma esa conciencia social y lo que genera esa sensación de incomodidad que motiva a una persona a señalar un hecho para intentar cambiarlo, siendo la familia y la escuela los principales responsables de esta formación. 

Honestamente no sé si mi reporte sirvió de algo, sin embargo, vale la pena hacerlo, porque darle importancia a lo que sucede a nuestro alrededor, aunque aparentemente no nos afecte directamente, aumenta la probabilidad de que lo que hacemos, mejore la realidad para los demás y también para uno mismo

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