Eran ya trece meses -de octubre 2022 a diciembre 2023- que había pagado el servicio de agua por adelantado, por invitación digital, el año 2022. Di tantas vueltas a las oficinas de Agua de Puebla en Plaza del Sol que los ejecutivos al verme fingían no verme porque llegaba con rictus de hartazgo y espada desenvainada. Con mi documentación probatoria recorrí muchos de sus escritorios sin que pudieran decirme más que ‘enviarían los papeles a contabilidad para ser revisados e hicieran el ajuste pertinente’, nada se resolvía.
Un día estaba dispuesta a escalar el asunto al siguiente nivel, cuando, antes de salir de casa muy temprano, decidí que les daría una última oportunidad o les armaría un desmadre, ya que, el día anterior conocí al joven jefe de la oficina de nombre Bernardo Galindo quien me atendió muy amable, con gran claridad mental del asunto, con ejecución inmediata, lo que me dio esperanzas y sobre todo, lo hizo con una franca y espontánea sonrisa de oreja a oreja.
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Llegué y pasé con él, quien recibió el último número del comprobante de pago que el banco me había investigado. Tomó el teléfono, llamó a su supervisora y le proporcionó todos los datos que habíamos acumulado en dos visitas; ella respondió que le llamara en diez minutos e inició la plática. Me preguntó qué me había detenido ir contra la empresa en trece meses. Respondí que lo iba a hacer, pero, confesé, que fue por él que decidí darles una última oportunidad, al recordar su amplia sonrisa que ilumina todo el espacio en ese lugar de tantas quejas, tensiones y malas caras, y que, si me cagaba en ellos, sería en todos y ¡no se vale! porque desde el día anterior me había dado esperanzas y no sería justo que me cagara en él cuando me estaba resolviendo mi asunto ¡eso no se hace!
En espera de los diez minutos, más en confianza, me preguntó: “¿Cuántos años tiene usted?” Le respondí, “Sesenta”, y admirado exclamó con alegría: “¿Tiene sesenta y todavía tiene ganas de pelear? ¡Yo conozco a gente que tiene treinta y se vence a la primera, usted tiene trece meses peleando y no se cansa!”
¡Gracias Bernardo por la flor de mi persistencia infinita!
alefonse@hotmail.com