Los cambios de la gente se dan de un momento a otro sacando su verdadero yo, solo hace falta que la fortuna sonría, que la fortuna deje de sonreír, y entonces se observan los valores y la templanza del ser humano.
Las sonrisas entonces fueron falsas.
Los buenos deseos solo fueron palabras.
Las felicitaciones solo parte de la estrategia.
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Iván salió con sus cosas en las manos, la puerta se cerró detrás de él, y con ella todos los amigos, los colegas, suspiro -sigamos-.
Como un grito de guerra en silencio se vuelve a comenzar, con lecciones y meditaciones.
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