La Familia Michoacana lleva décadas en Puebla y como es de uso en la autoridad estatal y municipal, dicen enterarse de lo que sucede hasta que se da cita una tragedia. En ese tenor, el fracaso suele edulcorarse con un clásico: “es la herencia de los gobiernos anteriores”.
Con el MICO encima, el Estado conoce de la actividad de La Familia y le ha asestado algunos algodonazos para cubrir el expediente. Y ahí siguen. Las evidencias están para quien quiera verlas.
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2008-2022
El 6 de octubre de 2008, en Boulevard Hermanos Serdán apareció una manta firmada por el Cártel del Golfo que a la letra decía:
“El Cártel del Golfo ofrece por Nazario Moreno González 500 mil dólares o en Euros o Mexicana o en moneda de otros países y Jesús Méndez Vargas 5 millones de dólares (A) el Chango, 500 mil dólares por Enrique Méndez Blancarte (A) El Kiki. Cualquier informe que nos lleve a su captura ustedes saben cómo localizarnos, somos de palabra encargados de cada plaza de Michoacan. Los exhortamos a que se unan al grupo y tendrán todo de nuestro apoyo”.
Se entiende que el mensaje no fue dirigido a los poblanos comunes sino al mundillo delictivo de la entidad. De ahí lo del exhorto para integrarse al colectivo criminal en comento.
En octubre de 2011, cuatro michoacanos y dos poblanas, integrantes de dicha organización, fueron remitidos a la Delegación Estatal Puebla de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), tras haber sido detenidos en el estacionamiento de la Gran Bodega, en la colonia Santa Margarita, trayendo consigo cuatro gramos de metanfetamina y alrededor de 14 kilos de marihuana.
Así fue como llegaron a las instalaciones de la Recta a Cholula, Jorge Luis, Adrián, Ernesto, Montserrat y Esmeralda, sin omitir que uno más, Lázaro, traía una escopeta abastecida.
Usted recordará que le he platicado del lío que se traen “Los Negros”, “Los Sinaloa” y “Los Oaxacos”. Pues en 2012, cuatro integrantes de este último grupo fueron detenidos por la Marina Armada en Alamillos 77, fraccionamiento Bosques de Angelópolis.
Cabe señalar que “Los Negros” aparecen como grupo de alto impacto, al igual que “Los 14´s” (Los Croquis) en los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), de acuerdo a lo vertido en el affaire Guacamaya:
Grupos de alto impacto operativos en Puebla, según SEDENA
Entenderá usted que los bravíos especialistas del tema en Puebla, no tocan ni con el pétalo de una consonante a estos personajes, porque el dinero y el miedo hacen lo suyo.
Regresando al punto, los hilos que fue tejiendo la Marina llevaron a concluir que los detenidos de Bosques de Angelópolis eran integrantes de “Los Oaxacos” pero tenían como antecedente haber colaborado para La Familia.
Poco antes, se dio un encontronazo entre policías municipales de Puebla capital y un delincuente, “El Oaxaquito”, liándose a balazos en el bulevar Forjadores, siendo derrotado el criminal. El episodio terminó con cateos en dos domicilios de la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas.
Ahí quedó, por si faltaba, una prueba más de que los grupos de choque que Christian “El Grillo” y Jonatán “El Negro” habían armado para enfrentarse, tenían entre sus filas a antiguos colaboradores de la organización nacida en Michoacán.
En 2018, algunos comerciantes instalados en el Mercado La Piedad comenzaron a armar revuelo tras alcanzar el hartazgo por el cobro de piso que La Familia les asestó. Para que no quedara duda, los cobradores de la extorsión cargaban su listado con nombre, dirección particular, teléfonos y descripción general de la familia de cada comerciante.
Las cosas se complicaron cuando un grupo de dicha organización criminal se presentó en el mercado y apropiadamente armados, pasaron a visitar a la lideresa del lugar, quien entendió que el tema era serio, considerando que el negociador de La Familia iba acompañado de poco más de cincuenta sicarios, a plena luz del día.
En marzo de 2020, el gobierno estatal de Puebla se dio cuenta que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) operaba en Puebla y que había un cártel más, activo: Los Zetas. Empero, a estos dos pesos completos del crimen les acompañaban las organizaciones Beltrán Leyva y La Familia, entre otras.
Los lloriqueos de los palafraneros del régimen no funcionaron mucho, en el sentido de que Rafael Moreno Valle era el origen del caos con los cárteles. O tal vez ni siquiera eso, considerando que Los Zetas llegaron a Puebla desde el sexenio de Mario Marín Torres.
El 21 de febrero de ese mismo año, la Secretaría de Seguridad del Estado de México detuvo a siete colaboradores de La Familia, en Tenancingo, Tlaxcala. Dos caballeros, de motes “El Malas” y “El Cochiloco” operaban en un rancho de San Pedro Tecomatlán, comunidad de La Piedra.
A dichos personajes se agregaron otros detenidos: Víctor Alfonso, Antonio, José Alejandro, Eder Raziel y Esteban. La actividad de estos personajes era armar peleas de gallos y apostar notables sumas de dinero. En el operativo, los mexiquenses nada más encontraron 300 gallos de pelea.
El 3 de marzo de 2021, policías estatales detuvieron en San Juan Amecac a Lauro “Lau Cázares”, militante de La Familia, encargado de las operaciones de secuestro y cobro de piso, además de ser responsable del robo de combustible desde San Martín Texmelucan hasta Pachuca, Hidalgo.
Se rumoraba entonces que este personaje había protagonizado un enfrentamiento con un grupo de ciudadanos de Jolalpan que le estorbaban claramente en sus actividades. Sí, esos mismos que son perseguidos desde el régimen por defender a sus familias y patrimonio, son los que se trenzaron a disparos contra el delincuente en comento.
En mayo de 2021, la Unidad Mixta de Reacción de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, informó que había detenido a algunos integrantes de La Familia.
Días después, fue capturado en Puebla, Juan José “El Tala”, colega de “Lau Cázares”, por personal de la Coordinación Nacional Antisecuestro y de la Marina Armada. “El Tala” era el responsable de La Familia para los municipios de Taxco, Tetipac y Pilcaya, Guerrero. Recuerde usted que los mandos de una plaza no viven en el lugar que controlan, sino que lo hacen a distancia.
En junio de 2022, Eloy Merino, líder de Fuerza Territorial Poblana fue emboscado en El Ciruelo por elementos de La Familia.
Sin armamento ni parque suficiente, Merino y sus hombres fueron víctimas de La Familia en poco tiempo. Por supuesto, la prensa adicta emplea robóticamente al manoseado recurso de “el grupo autodenominado” y como ya se ha visto, a sus integrantes se les detiene sin pausa, facilitando las acciones de la organización de los hermanos Hurtado Olascoaga.
Ahora viene lo bueno
El 5 de octubre de 2022 se dieron tres ataques en contra del alcalde de San Miguel Totolapan, en Guerrero. Además del presidente municipal, cayó su señor padre junto a 18 personas más. El grupo criminal de Los Tequileros se adjudicó la matanza.
Empero, no pasaron más de unas pocas horas cuando apareció uno de los dos propietarios de La Familia en su versión actual: José Alfredo Hurtado Olascoaga, “El Fresa”, dio una amplia explicación de lo ocurrido.
En el video de marras, “El Fresa” consideró que el ataque en el que murió el alcalde Conrado Mendoza Almeda y su señor padre, el también exalcalde Juan Mendoza Anaya, había sido orquestado por Los Tequileros para acabar con su vida, algo que tiene pleno sentido.
José Alfredo Hurtado comentó que había preparado su participación en una de esas “reuniones por la paz” a la que es propensa la 4T y en el comprensible supuesto de que acudiría a esa reunión, Los Tequileros fueron a arrasarlo, pero no funcionó el ataque.
“El Fresa” prometió no dejar piedra sobre piedra en todo aquello que tenga que ver con Los Tequileros, arengando a sus colaboradores sobre la importancia de su proyecto criminal incubado en Huasquial, un pueblito de escasos cien habitantes, perdido en la inmensidad de Guerrero.
Los cuerpos de inteligencia de la 4T señalaron en distintos informes que Los Tequileros habían cancelado sus operaciones desde hace casi cinco años. Hace casi tres años, en un texto que preparé sobre la organización Beltrán Leyva, señalé que estaban en activo.
El documento completo no lo encontrará, pero la parte relativa al tema, se la dejo aquí por si gusta consultarla. Los datos ahí vertidos son responsabilidad de un servidor.
La Familia Michoacana nunca se ha ido de Puebla. Jolalpan y Totolapan tienen mucho en común, además del olvido institucional. El aviso está dado.