-Es mi graduación y lo espero; me dijo que vendría, pasaron los minutos, las horas, jamás dije quién sería mi padrino, quizá su agenda se le complicó.
-Yo se lo pedí y él me dijo que sería un honor.
Todos con su familia, padrinos…
Revisaba en el bolsillo del saco los boletos, sería una vergüenza que llegara el padrino y se le perdieran.
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Fue varias veces a la recepción, por si habían preguntado por él, quizá un representante, veía su celular quizá una llamada perdida.
La ceremonia comenzó, la cena, el brindis, el baile, la ilusión se fue con la noche.
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