Xavier se detuvo al inicio de su vida.
No sólo eran sus cinco años, era el cambio a la primaria, un nuevo ciclo, una nueva vida, la lucha de los próximos seis años en un sistema caduco de educación cargado de creencias más que de ciencia, de corrupción, más que de ética y honestidad social.
-¿Cómo enfrentarme al mundo con estas herramientas?
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-La única garantía es que no hay garantía, no hay certeza, no hay camino.
Tomó un avión de aluminio, se imaginó dentro de él volando a otros mundos, aún no era su tiempo, se sabía dentro del tiempo.
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