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OPINIÓN

Dos años del COVID-19 en México (I)

Hasta no vivir una pandemia, no conocíamos las implicaciones que tendría en nuestra cotidianidad

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Marzo 1, 2022

El pasado 27 de febrero se cumplieron dos años de que, de manera oficial, la Secretaría de Salud anunció el primer caso positivo de COVID-19 en México, cuyo registro se oficializó al día siguiente como el primer contagio del virus en el país.

En todos los medios de comunicación se informaba que se trataba de un connacional que había estado en Italia y que a su llegada al país comenzó a presentar diversos síntomas de alarma. El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) le realizó una prueba que confirmó un resultado positivo al nuevo virus.

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Para muchos lo anterior parecía un caso aislado, sin tanta relevancia, ya que el virus estaba en Europa o Asia, así que mientras no tuviéramos planes de viajar a aquellos continentes, parecería que nos mantendríamos protegidos. Para otros, como su servidor, el panorama no era alentador.

Recuerdo haber tomado como referencia el modelo epidemiológico formulado por Tomás Pueyo, quien predijo cifras alarmantes de contagios del virus que ocasionarían decenas de millones de muertes y el colapso del sistema de salud, algo que en ese momento para pocos era evidente.

Basta recordar que tan sólo un mes antes de la llegada del virus a México, el 30 de enero de 2020, el COVID-19 fue declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una emergencia de salud pública de “preocupación internacional”.

Poco después, en el mes de marzo de 2020, este mismo organismo hizo oficial la declaratoria de pandemia, lo cual significó que los contagios de SARS-Cov-2, que iniciaron como una epidemia, ya se habían extendido por varios países e incluso continentes, es decir a lo largo y ancho del planeta, afectando a miles y miles de personas.

Y es que antes de este suceso, muchos creíamos saber lo que significaba la palabra pandemia, pero nadie conocía realmente lo que representaba vivir una y mucho menos todas las implicaciones que acarrearía a nuestra cotidianidad, entre ellas que todavía dos años después la misma no tuviera fin.

Es por ello que esta efeméride nos hace volver la mirada al pasado para recordar el largo y sinuoso camino que hemos recorrido como sociedad, a partir de la irrupción del virus en nuestra vida.

A estas alturas nadie podría declararse exento de sus estragos, todos y todas, de una u otra manera hemos tenido que afrontar sus complicaciones. Algunos en carne propia, otros a través de familiares o amigos, pero nadie se ha librado del maremoto de transformaciones, así como de los trastornos que originó cada ola en nuestro país. 

Si hacemos un breve recuento de estos primeros 731 días de pandemia en México -porque aún no termina- podremos ver que los cambios han sido a tal grado, que ya no visualizamos la vida de otra manera. Lo que algún día fue nombrado como la “nueva normalidad” simplemente es ahora la normalidad.

Dentro de ésta vemos que el uso de cubrebocas, gel antibacterial, así como sprays para “sanitizar” forman parte de nuestros aditamentos de uso diario. No hay manera de salir a la calle o a un lugar público, aunque sea simplemente a hacer un pago o una compra, sin tener que usar el cubrebocas. De manera tácita hemos hecho un convenio social sobre su obligatoriedad, ya que el no hacerlo literalmente nos cierra las puertas y somete al escudriño público.

La sana distancia sigue y seguirá siendo una nueva manera de vivir el presente. Los lugares en los que antes podíamos estar de manera abarrotada han tenido que cambiar sus reglas para dar cabida más ordenada a sus usuarios. Hoy por hoy, a donde vayamos, sólo hay espacio para unos cuantos. Se deben sacar turnos, hacer citas y, sobre todo, desarrollar la habilidad de planear, así como la paciencia para soportar la larga espera de ser atendidos.

Las actividades al aire libre o en lugares ventilados son otra de las medidas que nos ha traído la pandemia, ya que hoy sabemos que el covid se respira y por tanto se ha priorizado que las reuniones sean en un esquema que permita la circulación de aire en los lugares de confluencia.

Si bien a pesar de estas de estas medidas no hemos dejado de ir a lugares públicos, sí es una realidad que vamos menos, lo cual está siendo previsto por las diferentes industrias que se están transformando de lo físico a lo virtual.

En este sentido, el comercio electrónico está en auge. Muchos de los negocios han migrado a lo virtual o bien han tenido que lanzar una versión digital de sus tiendas. Asimismo, los compradores realizan un mayor uso de aplicaciones para adquirir mercancías y servicios.

De acuerdo a la investigación realizada por el eCommerce Institute y la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), en México este tipo de comercio creció 81% en comparación con 2019, adquiriendo un valor de 316 mil millones de pesos, a causa del confinamiento.

Estos datos nos dejan ver de manera clara que los cambios a raíz de la pandemia han sido grandes y diversos. Es así que en mi próxima entrega continuaré detallando los mismos, así como el reto que demandan en el gobierno, la sociedad y, por supuesto, en nosotros como ciudadanos de un país al que amamos y queremos ver salir adelante.

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