El 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la Mujer para visibilizar y hacer conciencia de la lucha que, históricamente, hemos tenido que dar las mujeres para alcanzar el reconocimiento de nuestros derechos humanos.
México vive una crisis humanitaria sin precedentes, en donde los avances logrados, parecen esfumarse por un gobierno misógino que no apoya la agenda sustantiva de género.
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En donde antes que proteger a las mujeres y niñas de los violadores y feminicidas, este gobierno se protege y acoraza el Palacio Nacional, mientras se coptan y destruyen instituciones y se pisotean derechos y libertades simplemente porque el Presidente es un violador serial de las leyes y la Constitución.
En México va a la cárcel antes una mujer que aborta, que un candidato a violador o diputado pederasta sorprendido en flagrancia.
Después de tres años de gobierno, la violencia hacia las mujeres ha aumentado: 13 mujeres son asesinadas al día y 97% de los feminicidios quedan impunes, así como también la violencia generalizada.
Más de 63 masacres, 114 mil muertes… Hay más muertos con López Obrador, que con cualquier otro presidente de México.
Ucrania en tres días de guerra ha tenido 198 muertos, mientras que, en México, hemos tenido 308 muertes. Es decir, es más seguro vivir en la guerra de Putin, que en la paz de Andrés Manuel López.
Los hechos de este gobierno han sido disminuir los presupuestos que estaban dirigidos a la erradicación de la violencia en contra de las mujeres. La violencia contra las mujeres es un grave problema de salud pública que ya se ha reconocido como una “pandemia” y por lo tanto debiera ser un asunto prioritario para este y cualquier gobierno.
En la violencia política de género se han impulsado múltiples reformas constitucionales que han buscado condenar estos hechos, así como aumentar la representación de las mujeres en los espacios públicos de deliberación, particularmente en los congresos. Se ha logrado pasar de un sistema de cuotas a la adopción del principio constitucional de paridad que establece obligaciones a las autoridades electorales y a los partidos políticos para garantizar que la postulación de candidaturas se realice de tal manera que, cincuenta por ciento se destinen a las mujeres y el otro cincuenta por ciento a los hombres.
Aquí en Puebla tuvimos una Gobernadora de lujo, que estuvo frente al cargo diez días. 80 presidentas municipales y 52 diputadas es el saldo de la participación política de las mujeres en la última década en el estado de Puebla, donde todavía no se consigue la paridad de género. La elección del 2018 fue definitoria para avanzar en la participación política de las mujeres, una vez que se hicieron efectivas las reformas en materia de paridad de género y los partidos políticos tuvieron que postular 50 por ciento hombres y mujeres en diputaciones y alcaldías.
Cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificó el triunfo de Martha Erika Alonso Hidalgo, quien se convirtió en la primera gobernadora electa para el periodo 2018-2024 y aunque rindió protesta constitucional, sólo fungió como titular del Ejecutivo por diez días, a causa de un sospechoso y conveniente accidente para algunos.
Una mujer que vivió en carne propia la violencia política de género durante su campaña por parte del hoy gobernador de Puebla, Miguel Gerónimo Barbosa Huerta.
En este sentido, recuerdo con cariño y nostalgia las palabras de la primera gobernadora, y el reconocimiento al camino que había transitado para estar ahí, que sin duda no le fue fácil; sin embargo, ella reconocía que era el resultado de todas aquellas mujeres que han abierto esa brecha en la política para lograr la incursión femenina.
Ella decía que le daba mucho gusto que se pudiera celebrar y reconocer entre las mismas mujeres el camino recorrido y hacer hincapié, de la participación de la mujer en la política, que sí se puede, y que tenemos los mismos derechos de los hombres de participar, por eso la importancia de hacer un buen papel, de trabajar cercanos a la gente con honestidad, transparencia, demostrando que las mujeres somos capaces de dar resultados.
La única manera de honrar a mi querida amiga, la gobernadora Martha Erika Alonso (QEPD), y a aquellas mujeres que pelearon por sus derechos, será mediante los logros que se obtengan a futuro, por lo que no se puede retroceder en este este camino, donde el género deje de ser un obstáculo; por el contrario, debe ser un aliado para lograr una sociedad más justa, que vele por el bien común de los ciudadanos.
Ante el reclamo desesperado de la gente por la descomposición del país y el agravio a la sociedad, es imperativo sumar esfuerzos de la mano de la sociedad civil e integrar un frente amplio entre las fuerzas políticas y otras organizaciones de la sociedad civil.
Por eso surge el Frente Cívico Nacional, para construir la Puebla que merecemos…