La ventaja competitiva sostenible es el pilar de la mayoría de las estrategias de comunicación y marketing en las empresas. Para encontrarla es necesario realizar distintos estudios de mercado, internos y externos, que permitan elaborar un plan de trabajo que incluya objetivos claros, publicidad y otros tantos elementos para destacar y cumplir metas.
En materia de negocios la mayoría está claro, y es que ninguna empresa, por muy grande o pequeña que sea, puede librarse de tener competidores. De hecho, la capacidad de competir en el mercado está a la base del éxito o el fracaso de cualquier tipo de negocio.
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En el caso del marketing político, las similitudes siempre se harán presentes para el desarrollo de una estrategia de comunicación y, para el caso de la ventaja competitiva sostenible es fundamental comprender que este es un atributo que le permite a una empresa, o en este caso político, ubicarse por encima de sus competidores en un determinado sector. Desde el punto de vista de los consumidores o de la ciudadanía, la ventaja competitiva es aquel factor determinante que los consumidores tienen en cuenta al momento de elegir una de las opciones disponibles en el mercado.
Existen muchos enfoques y teorías, pero dentro de las características de las ventajas competitivas que pueden ser moldeadas al ámbito político se encuentran las siguientes:
1. Única. El político debe especializarse en un tema. Este será su bandera y su área de expertise. Solo se puede competir con algo que los demás no tengan. En este sentido, la ventaja competitiva debe diferenciarse y permitirle destacar claramente de sus competidores.
2. Sostenible. Los políticos deben desarrollar un plan de acción en función de los tópicos que manejará durante su gestión y una línea de trabajo que les permita estar apegado a su slogan o temas bandera. Sin importar cuál sea el tipo de ventaja que se consiga, lo importante es que esta sea una ventaja competitiva sostenible. En otras palabras, podemos decir que tenemos una ventaja competitiva sólo cuando dicha ventaja perdura en el tiempo.
3. Rentable. Siguiendo con lo anterior, tener una ventaja competitiva sostenible es el punto clave para tener un negocio rentable, y en el rubro político, en esta característica se enfoca a las acciones: propuestas de ley, posicionamientos sobre el tema en particular, ruedas de prensa o entregas de apoyos, etc. No podemos hablar de ventaja competitiva si dicha ventaja no se traduce en rentabilidad para nuestra marca.
4. Posicionada. Una ventaja competitiva representa el punto de apoyo que nos permite alcanzar una buena posición entre la audiencia. Por esta razón, una ventaja competitiva sólo puede ser eficaz en la medida en que esta nos ayude a estar por encima de nuestros rivales.
Dentro de las herramientas que en comunicación política se debe de tener en cuenta al momento de implementar este enfoque se encuentran la selección de un público objetivo, la identificación de los competidores, una escucha activa y una comunicación estratégica que se enfoque en las fortalezas.
Y, si no se cuenta con una ventaja diferencial, lo importante es tener claro cuál debería ser, y a partir de ahí desarrollar una estrategia que la construya. Si ya se cuenta con dicha ventaja diferencial, se deben desarrollar estrategias que la mantenga y que la capitalice.
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