En las últimas semanas, Puebla ha sido el foco de los reflectores nacionales debido al incremento de casos de violencia y la poca respuesta que el gobierno de Miguel Barbosa ha dado hacia los sucesos. Siendo protagonista de los cuestionamientos que toda la sociedad se hace, ¿en dónde y para qué están las autoridades?
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Tan sólo durante el primer mes del año, de acuerdo con la asociación Mujeres Unidas Puebla se registraron cuatro feminicidios, siete personas detenidas por delitos que no cometieron, 13 mujeres desaparecidas y 150 mujeres víctimas de violencia digital, cifras alarmantes que seguirán aumentado si las autoridades no atienden a la brevedad estos hechos.
También, el caso del bebé Tadeo en el penal de San Miguel exhibió el alto nivel de corrupción e impunidad que se vive en el estado, donde la respuesta del principal responsable de dar claridad y atender los casos para dar justicia, ha sido una confrontación a quien cuestiona su gestión, amenazando a periodistas y activistas que exigen respuesta y acción ante los casos de violencia en Puebla.
Asimismo, la represión del gobierno a casas de estudio de nivel superior vuelve a estar presente, donde el campus de la UDLAP luego de siete meses de ser tomada ilegalmente por fuerzas policiales sigue secuestrada y siendo objeto de disputas políticas.
Cada caso sumado al nivel de indignación y hartazgo que se vive en Puebla actualmente y que trae a la mesa la discusión sobre la verdadera función que tienen las autoridades, las cuales nuevamente sólo velan por sus intereses y no los de la ciudadanía.
A pesar de la poca respuesta gubernamental a atender los problemas sociales, la vía de participación social sigue abierta. Cuando las acciones de gobierno son insuficientes o en todo caso, por voluntad propia no son llevadas a cabo, la ciudadanía tiene que exigir aún con más fuerza lo que por derecho debería tener.
Desde el martes, los y las estudiantes de la UDLAP salieron a exigir su campus de regreso, nuevamente el sector estudiantil recordando a la ciudadanía que cuando las autoridades dejan de actuar en favor de quienes deberían proteger, la unión por un bien común es la vía para ejercer presión.
La respuesta más clara y contundente que la sociedad puede tener ante la necedad de sus gobernantes es decir: ¡Basta!, necesitamos respuestas; donde ahora, la sociedad se vuelve en la piedra incómoda que expone sus debilidades y que no puede ser callada hasta que vean soluciones.
Mientras existan contrapesos que cuestionan las gestiones y acciones de gobierno, que pongan en el ojo público las problemáticas y personas dispuestas a luchar por sus derechos, el gobierno no tendrá una vía libre y sin cuestionamientos para dejar de lado las necesidades y demandas sociales y satisfacer las suyas.