Uno de los sectores más golpeados por la pandemia del coronavirus ha sido el personal de salud. En todo el mundo, miles de médicos, doctoras, enfermeras y enfermeros, así como personal técnico y administrativo de hospitales y clínicas, se han contagiado con el virus y muchos de ellos han perdido la batalla frente a la enfermedad.
España es el país con el mayor porcentaje de infectados del sector salud. Un informe publicado por el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades destaca que 20% del total de los españoles contagiados son médicos, doctores o enfermeras (más de 35 mil). En Italia este porcentaje es de 10% del total de infectados (más de 18 mil), aunque en la región de Lombardía alcanza el 20%.
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En contraste, en Estados Unidos solo el 3% de los contagiados pertenece al sector salud. Y en China este porcentaje se sitúa en 3.8%. ¿A qué se debe esta gran variación? Evidentemente, tiene que ver con las medidas de protección personal adoptadas en cada país. Mientras que en Asia y Estados Unidos el personal de salud ha contado con mascarillas, cubre bocas de alta calidad, guantes y batas, en España e Italia los profesionales de la salud han sido enviados a la “guerra sin fusil”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la falta de protección, pero también de pruebas de diagnóstico, han sido las causas determinantes del elevado impacto del virus en el personal de salud.
Justamente, esto es lo que está pasando en México. Desde el inicio de la pandemia, el personal de salud se ha quejado de la falta de equipo de protección. Según el último reporte de la Secretaría de Salud, hay casi 2 mil médicos y enfermeras infectados con Covid-19. Es decir, el 16% de los infectados totales en México pertenecen al personal de salud.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que, para enfrentar este problema, es urgente realizar pruebas a todo el personal de salud y mantener un monitoreo permanente. Por su parte, el nuevo proyecto de Guía para la Asignación de Recursos Médicos en Situación de Contingencia, publicado por el Consejo de Salubridad Nacional, establece que "el personal de salud que hace frente a la pandemia deberá de pasar al principio de la lista para obtener recursos escasos de medicina crítica cuando esto sea requerido". Precisamente en estos momentos, en nuestro país uno de los recursos más escasos son las pruebas rápidas de detección.
La misma Guía establece un punto clave sobre la necesidad de atender en primer lugar a médicos y enfermeras: “si el personal de salud no supiera que ellos recibirán atención prioritaria, el estímulo para realizar su labor disminuiría, poniendo en riesgo la atención de la población en general. Además —continúa la Guía— el personal de salud cumple una función primordial para hacer frente a la pandemia, por tener capacidad, si logra reestablecerse, salvará más vidas.”
Pensando en ello, he presentado un punto de acuerdo en la Cámara de Diputados para exhortar a las autoridades sanitarias del país, ha iniciar de inmediato una campaña de aplicación inmediata de pruebas para proteger a todo el personal de salud.
El objetivo, es identificar a los infectados, particularmente a los asintomáticos, y ponerlos en cuarentena inmediata. Esto evitará que contagien a sus colegas pero sobre todo, permitirá su pronta recuperación para regresar al frente de batalla y seguir luchando contra esta enfermedad.
Los profesionales de la salud saben del riesgo de contagio que implica no contar con el equipo adecuado de protección. Aún así, han estado trabajando incansablemente para atender a los enfermos de Covid-19. Pero como Sociedad, no podemos permitir que sigan expuestos al virus. Tenemos que protegerlos y cuidarlos. Porque de ellos depende que logremos superar esta situación de emergencia.