Han transcurrido un poco menos de 120 días que iniciamos el año 2020, y estos han sido marcados por tres hechos que han trastocado la vida de la sociedad mexicana. A inicios de año, gobiernos de algunos estados de la república, iniciaron la prohibición de la entrega de “bolsas de plástico de un solo uso”, de manera que esta medida obliga a las tiendas departamentales y de autoservicio de todos los ámbitos, negocios micros, pequeños a no dar bolsas de plástico. Ante estas circunstancias se han dado una serie de acontecimientos que van desde el de manera definitiva no dar bolsas, la venta de bolsas de tela por parte de las grandes cadenas de tiendas de autoservicio, el empacado de artículos en cajas de cartón, la venta de bolsas de “plástico biodegradable” y de papel, y también existen personas que no han tomado en cuenta esta disposición. Como un segundo hecho se tiene la violencia por bandas criminales, la cual se han multiplicado a lo largo y ancho del país, y no solamente son los crimines, sino también la manera tan sanguinaria de llevarlos a cabo.
Entre los crimines sufridos por la sociedad mexicana destacaron los feminicidios y la violencia en distintos niveles contra la mujer, lo cual desemboco en las manifestaciones que se llevaron a cabo los días 8 y 9 de marzo. La manera tan cruel de asesinar a las personas da una muestra de una descomposición social. Desde finales del año pasado e inicios de este se veía vislumbrando un problema de salud, en primera instancia local, en China, pero que ha desbordado los sistemas de salud de países como Alemania, Francia, Estados Unidos, Italia, España, Japón, entre otros. Finamente el COVID-19 llegó a México, y con la intención de suavizar la curva de infectados las autoridades de sanidad y los gobiernos en sus distintos niveles han decidido parar las actividades escolares. De acuerdo con la indicación por parte de la Secretarias de Salud y la de Educación Pública se suspenden actividades escolares a partir del 23 de marzo y hasta el 20 de abril, lo que ha desatado desde compras de pánico de víveres, desinfectantes, jabones, papel higiénico, agua embotellada, entre otros artículos, lo que ha generado un desabasto y acaparamiento.
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Las autoridades han insistido que este receso no significa vacaciones escolares, piden dejar de asistir a eventos masivos, cines, procesiones religiosas, parques, gimnasios y centros comerciales. Las noticias falsas en Facebook y Twitter se han multiplicado desinformando a la sociedad, algunos más han visto la oportunidad de hacer su “agosto” con la venta de cubre bocas, geles con alcohol, agua embotellada y jabón. Por otra parte, la Secretaria de Salud ha emitido una serie de acciones que deben tomar las personas para disminuir la posibilidad de ser contagiado, recomendaciones que, aunque son seguidas por una gran cantidad de personas, también es cierto que existe un conjunto pequeño que ignora estas recomendaciones. En primera instancia estos eventos que parecen ser totalmente independientes e inconexos, uno de ellos cuenta con un tinte ambiental, el segundo con una visión criminal y el tercero con una mirada de salud, pero cuando se analizan se puede observar un factor común, al final de todo esto se encuentra la sociedad, las personas, y sí miramos con mayor detenimiento es posible determinar que se encuentran atravesados por un asunto de valores humanos. Algo ha sucedido que a podrido a nuestra sociedad lo que ha provocado la pérdida por el respeto a las personas mayores, a los profesores, a las mujeres, a los padres de familia, a nuestros semejantes.
Todavía hace muchos años cuando una persona empeñaba su palabra sabía que sometía a un compromiso inquebrantable, ahora es común observar que la palabra a perdido su valor, las personas ya no se quieren comprometer, a responsabilizarse, todo es relativo y se puede cambiar, todo es desechable, la amistad, las relaciones sociales, las personas, el trabajo, nada importa, todo es superfluo, en primera instancia lo verdaderamente importante es el éxito medido a partir de la cantidad de dinero, todo se compra todo se vende.
Algunas personas se seguirán robando el gel, otras más no seguirán las indicaciones, las personas compran todos los víveres con tal de que se encuentren bien, no importa sí va a alcanzar para los demás, primero soy yo, luego yo y después yo, a las personas no les interesa si con sus acciones lesionan los intereses de los demás, algunas personas seguramente tomaran este receso académico como un extensión de vacaciones, irán a la playa, se reunirán con sus amigos; algunas otras seguirán enviando noticias falsas a través de las redes sociales; algunos más seguirán ninguneando a las mujeres, las continuaran golpeando, se seguirán burlando de sus demandas; otras más, con sus acciones, desvirtuaran un movimiento que busca reivindicar a las mujeres.
Pero al final de todo esto, se plantea la pregunta, ¿qué le ha sucedido a la sociedad?, en relación a este cuestionamiento la respuesta es la pérdida de valores como el respeto, la libertad, la justicia, la tolerancia, la honestidad, la compasión, la prudencia, la gratitud, la lealtad, el altruismo, la solidaridad, la puntualidad y la generosidad. De manera que, desde la familia, la escuela, la religión y la sociedad es necesario la búsqueda de estrategias que promuevan estos valores que tanta falta nos hace.