La pobreza y la violencia son dos de las principales causas para que los niños migren, la realidad es que huyen de contextos que no les son nada amigables y menos protectores.
Si bien a veces su migración es voluntaria, cuando quieren reunirse con sus padres o familiares, la mayoría de las veces son involuntarias por motivos multifactoriales, hasta los desastres naturales pueden ser el motivo por el cual salen de sus lugares de origen.
Migran aquellos que son víctimas de tráfico o explotación; cuando hay niños en situación de calle, no sabemos cuál es su condición y menos si su lugar de origen está cerca o lejos de aquí.
Miles de niños en este momento se están desplazando de un lugar a otro, a veces acompañados de alguna persona adulta, su padre o madre, pero muchos más viajando solos sin que nadie les proteja. La problemática de la migración infantil está creciendo cada vez más en todo el planeta.
En el mundo hay 30 millones de niños que viajan lejos de sus hogares por que fueron obligados a desplazarse, Save de Children les denomina: “infancia en movimiento” al hacer referencia a niños y niñas que se desplazan dentro de su propio país o entre varios países, empujados por la pobreza, la inseguridad, la falta de oportunidades o hasta para evitar un matrimonio precoz.
Durante su trayecto, se exponen a multitud de riesgos y de experiencias que muchas veces ponen en riego su vida, que dejan huella especialmente en su desarrollo físico y emocional. En donde transiten, los atrapen, los mantengan en refugios o los deportan, se deben de atender las necesidades y situaciones específicas que vive esta infancia migrante.
El gobierno, las instituciones públicas y hasta la sociedad en general de los países por los que transitan, tiene la obligación de proteger y defender los derechos de estos niños y adolescentes, que cuenten con medidas de protección y con oportunidades para vivir el presente y el futuro al que tienen derecho.
Los niños que están en las caravanas migrantes que vienen desde Centroamérica, caminan días enteros bajo el sol, sin agua, ni comida, ni descanso. Han dejado de ejercer sus derechos a la educación, a la salud y a la protección, viviendo una situación de alta vulnerabilidad.
No se cuenta hasta ahora con un registro del número de menores de 18 años que abandonan sus hogares en busca de otro horizonte de vida, de reunirse con su familia o de huir de los riesgos que enfrentan en sus comunidades de origen, por las pandillas y el crimen organizado.
Todos ellos están expuestos a violencia verbal y física, trata con fines de explotación sexual y laboral, robos, secuestros, extorsiones, hasta ser víctimas del tráfico de órganos y ser utilizados para transportar drogas. Las niñas en particular son extremadamente vulnerables al abuso sexual, datos de Save de Children estiman que 6 de cada 10 mujeres sufren violencia sexual.
Si son deportados también tienen consecuencias, porque no les restituyen sus derechos en el retorno. Si son detenidos, los centros detención no tienen las instalaciones adecuadas para niños y niñas y permanecen ahí por lo menos 20 días, posteriormente pasan entre 24 y 48 horas dentro de un autobús al ser retornados, sin salir hasta que llegan a su país de origen.
Al llegar a sus comunidades no pueden reintegrarse fácilmente, porque encuentran las mismas condiciones por las que decidieron migrar y tampoco encuentran un sistema de protección que les apoye en la restitución de los derechos.
Save de Children ha agrupado en cinco las problemáticas que tiene que ver con la niñez mexicana: 2,5 millones de niños mexicanos trabajan, especialmente los niños jornaleros migrantes; 3 niños mueren cada día por violencia; 1 de cada 5 mujeres se casa antes de los 18 años; 300 desastres naturales ocurren en México cada año en donde los niños son los más vulnerables; 15 mil niños viajan solos.
El propósito de este escrito es reflexionar en lo que ocurre no solamente en nuestro país, sino en todo el mundo, aunque aquí en México podemos hacer la diferencia en cuanto a su situación. Se celebró el día del niño el pasado 30 de abril, a muchos se les dieron regalos amor y atención, pero muchos de estos niños migrantes siguen caminando por ese sendero lleno de peligros ¿acaso no podemos pensar en qué podemos hacer para apoyarlos?
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