En unas cuantas horas, después del triunfo, Andrés Manuel cambió. O, mejor dicho, mostró su verdadero rostro. Conquistado el poder, se atemperó. Sus primeras señales fueron inequívocas: Suavizó el discurso hacia sus adversarios, aclaró que mantendrá las condiciones macroeconómicas implantadas por los tecnócratas, dijo ‘sí’ al TLCAN (el cual desea ‘ampliar’) y las reformas peñistas sólo sufrirán algunos ajustes. Se mantuvo firme en aspectos que no inciden en el marco de los compromisos hemisféricos y globales del país: Fin de la pensión a expresidentes, recortes a sueldos y salarios, así como ayuda directa a la tercera edad, entre otras cosas. Carlos Urzúa aclaró a Loret de Mola que no se gastará de manera irresponsable y que tiene la orden de López Obrador de gastar en programas sociales hasta donde alcance, no más. El papel de Alfonso Romo y de Carlos Urzúa en la transición, es tranquilizar a los mercados y a los inversionistas. Desde el lunes, al mismo periodista, AMLO precisó que no será posible cumplir algunas cosas de inmediato, aunque en campaña dijo lo contrario…
Ignoro si eso vaya a gustar a sus electores, pero se veía venir desde antes de 1 de julio. No basta ganar una elección presidencial. Ahora viene desmontar el aparato de poder del PRI. Los aspectos económicos y hacendarios son para calmar y atraer a los grupos empresariales, inquietos por algunas promesas de AMLO. El forcejeo en el área de Comunicaciones y Transportes apunta a desbaratar el sistema financiero y de obras del priísmo, especialmente en el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la CdMx. Atraer de un lado, desplazar del otro…
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“MORENA, el auténtico PRI…”
El 24 de junio, Jorge Zepeda Patterson, uno de los aliados más importantes de López Obrador, publicó: ‘La muerte del PRI, ahora sí’ (SinEmbargo), donde nos recuerda que en 2000 el PRI fue desplazado mas no sustituido por el PAN y agrega: “Pero lo que ahora se le viene encima al PRI es nada menos que Andrés Manuel López Obrador y su Morena. En cierta manera una versión reconcentrada y auténtica del verdadero PRI”. Para él, “El problema del PRI es que López Obrador hace anacrónico al PRI. ¿Para qué conservarlo si Morena es un PRI más auténtico?”. Y vaticina: “A partir del triunfo de Andrés Manuel López Obrador veremos una emigración masiva de organizaciones populares, estructuras corporativas y cuadros priístas en busca de cobijo en la enorme carpa de Morena” …
El cambio de AMLO gira alrededor de refundar al ‘auténtico PRI’ en MORENA. La campaña de Andrés Manuel comenzó siendo anti-sistémica, entendiendo tal cosa como ‘anti-tecnócrata’. Luego resultó que eso no era del todo cierto: La confrontación por el poder es contra cierta cúpula del ‘Viejo PRI’ y cierta élite de los tecnócratas, pero no contra todos…
Cuando Plutarco Elías Calles fundó el otrora Partido Nacional Revolucionario (PNR), participaron lo mismo pequeños y medianos partidos, que facciones supervivientes de la sangrienta lucha de caciques y caudillos, al igual que los ‘tecnócratas’ de entonces. Fueron tantos, que el registro se alargó más allá de lo previsto. Hoy como ayer, no se trata de eliminar a todos sino sólo a los verdaderos adversarios. Tampoco de convocar indiscriminadamente, sino sólo a los que desee el caudillo…
“Entre el desacuerdo y la ruptura…”
Al felicitar a AMLO por su triunfo y dar la bienvenida a la reconciliación, la madrugada del 2 de julio, Carlos Salinas pretendía erigirse en el interlocutor del PRI destronado con el triunfante ‘PRI más auténtico’. Al agradecer las felicitaciones de algunos expresidentes y sostener que de todos modos echará abajo sus pensiones, pareció no saber que algunos de ellos hace tiempo renunciaron a las mismas. ‘Al enemigo que huye, puentes de plata’, dice un refrán en política. Pero los desacuerdos no se hicieron esperar y, Una vez más, Jorge Zepeda Patterson tronó contra lo que estaba ocurriendo, ahora en el ámbito internacional de cuño socialdemócrata…
En su columna titulada ‘Los riesgos de la prudencia envenenada’ (El País, 5-VII-2018), escribió: “En su afán de no enemistarse con Peña Nieto y sus círculos, López Obrador podría terminar diluyendo el mandato de cambio que recibió de los ciudadanos”. Mostró su desacuerdo con tantos halagos hacia el presidente saliente y afirmó que EPN no fue neutral. Atacó a Anaya e impulsó al ‘Bronco’, desviando recursos públicos a favor de Meade. Remató diciendo: “Una cosa es amnistiar en aras de no desgastarse en rencillas del pasado y otra cosa es legitimar a los responsables de los crímenes de ese pasado ominoso”. Sería exagerado sostener que hay una ruptura en las filas de AMLO, pero al menos sí un profundo desacuerdo que podría desembocar en tal…
“Puebla, la negociación…”
Donde el asunto podría pasar a mayores, es en Puebla. Dejemos que otros se distraigan pensando que se trata de un presunto fraude electoral para entronizar a Martha Erika, aunque quizá lo implique. Para sacar adelante el proyecto de su esposa, Rafael Moreno Valle inició un juego de alto riesgo: Diversificó su estructura y red de poder electoral (que no ‘dividió’), con tal de montar un escenario de ‘voto cruzado’. Algo similar se hizo en Veracruz, Edomex y otras entidades. Era evidente que no confiaban ni en las posibilidades de Anaya ni de Meade, abriéndose a una negociación con AMLO…
Así se entiende, como expuso Rodolfo Ruiz en ‘La corte de los milagros’, que en la Capital poblana Luis Miguel Barbosa le ganase a Martha Erika Alonso, aunque perdiese la gubernatura. Asimismo, que ella obtuviese más votos que Eduardo Rivera, candidato a alcalde por la misma coalición, y que Claudia Rivera, postulada por la alianza liderada por MORENA, lograse más votos que el propio Barbosa…
Dicho de otro modo: No todos los que votaron por Claudia hicieron lo mismo por Barbosa y lo mismo ocurrió entre Martha Erika y Eduardo Rivera. Tampoco resulta raro que López Obrador haya ganado en Puebla. Tiene toda la pinta de una negociación: Gana AMLO y pierde Anaya, gana MEA y pierde Barbosa, gana Claudia y pierde Eduardo. Andrés Manuel y Rafael se deshacían de sus enemigos y pactaban compartir el poder en la Capital, en la persona de la alcaldesa entrante. Pero pasada la elección, lo anterior quedó atrás…
“El único Jefe Máximo…”
Andrés Manuel no se está ‘chupando el dedo’. Ahora se trata de consolidarse como el ‘único hombre fuerte’, el ‘verdadero Calles’, el auténtico ‘Jefe Máximo’. En Puebla, para los verdaderos morenistas era preferible verse las caras con una Martha Erika debilitada que con un Barbosa fuerte y López Obrador tiene sus razones. Facilitó la candidatura del senador con licencia, pero no lo quiere como gobernador. Al margen de que se trató de una elección muy violenta y de que quizá haya habido algún tipo de fraude, AMLO ha dejado solo al senador. Ante la pregunta de un reportero, dijo: “Hay un equipo viendo este asunto” y que estaba en manos de Yeidckol Polevnsky. ¿Se les ocurre otra respuesta más fría? Barbosa vive los días del abandono…
Detrás de la actitud de AMLO se esconde una confrontación interna con el eje Bartlett-Marín, que pretenden erigirse como la dupla que domine en Puebla y eso Andrés Manuel no lo puede permitir. Porque en el próximo sexenio sólo cabe un hombre fuerte. Los que montaron el sainete en el hotel donde estaban los operadores morenovallistas, hunden sus raíces con Bartlett o con Mario Marín. Barbosa, también…
Los que le atizan al conflicto buscando un ajuste de cuentas con Rafael Moreno Valle, en realidad son ‘compañeros de viaje’ de los verdaderos partidarios de AMLO. Cumplen con debilitar a Martha Erika y apuntalan a un Barbosa que jamás llegará a Casa Puebla, De un lado, merman al eje Bartlett-Marín y, del otro, sirven para descarrilar el proyecto de Rafael rumbo al 2024. Mientras tanto, López Obrador se enfila a emular a Calles…
Por el contrario, en la misma tanda de preguntas de los reporteros, el tabasqueño fue muy claro al referirse al desplegado donde el Sindicato Petrolero le expresa su respaldo y colaboración: “Eso se va a ver en su momento. Lo que sí les puedo decir es que va a haber democracia sindical y no permitiremos que haya corrupción”. Fue un anticipo de lo que viene…
“Rafael, un ajuste de cuentas…”
En la víspera de la elección, los anayistas hicieron un ajuste de cuentas expulsando a algunas cabezas de los ‘panistas rebeldes’ (Atención: no a todos). Ahora apuntan a Rafael a través de Ana Teresa Aranda, que tronó contra Moreno Valle por el asunto del ‘voto diferenciado’ y de lo ocurrido en el hotel. No duda en catalogar el caso poblano como un fraude por parte de Moreno Valle. Elogia la marcha ciudadana, liderada por Enrique Cárdenas y grupos de la sociedad civil, sin sumarse a ella. Al sostener que la protesta es por la democracia y no por los intereses partidistas, Cárdenas se deslinda de Barbosa y empata más con Andrés Manuel y la vertiente ciudadana susceptible de ser potenciada. No tiene un pelo de tonto: Se trata de erosionar tanto a Rafael como a Barbosa y encontrar, en medio del forcejeo, un espacio democrático y ciudadano…
Durante las campañas, AMLO y Moreno Valle tuvieron sus momentos de coincidencia de intereses. Decidida la elección, convergen otros. Al margen del resultado presidencial y del equilibrio y correlación de poderes que resulten al final, lo cierto es que todos los partidos entrarán en un proceso de revisión y refundación. Cada cual en su ámbito…
Algunas tendencias empujan a que MORENA se refunde como ‘auténtico PRI’, mientras otros quieren un partido más estatista y no faltan los que pretende sea de corte más socialdemócrata. En el PRD, La corriente ADN desea pactar con MORENA con tal de garantizar su supervivencia. ‘Los Chuchos’ son más pesimistas y hablan de fundar otro partido. Está en juego la identidad de izquierdas, que quedó partida en tres o cuatro vertientes…
En el PAN, unos exigen revisión profunda o de plano refundarlo. Hay dos ejes de gobernadores que se disputan el poder, en tanto los anayistas buscan sobrevivir a la derrota. Sin duda, sus adversarios de MORENA, el PRI y otros enclaves, le atizarán al conflicto buscando provocar rupturas. Pese a la confrontación, ciertas corrientes coinciden en acotar posibilidades y neutralizar a sus adversarios. Por eso ven con beneplácito el conflicto poselectoral en Puebla y catalogan a Rafael como ‘doble traidor’: Con Anaya y con Eduardo…
¿Habrá realmente traicionado a su partido o estamos ante conclusiones propias de las teorías de la conspiración? Son muchas las interrogantes a despejar…
Los anayistas más radicales desean conservar el control del partido. Los seguidores de Margarita Zavala apuestan por uno nuevo, mientras Calderón permanece en el PAN para fragmentar al anayismo o servir como ‘bisagra’ en caso de un acuerdo. Otros, proponen unificarse en torno a una nueva carta de cara al 2024 y ven a Javier Corral o a Margarita como la opción. La disyuntiva se transparenta: ¿Asamblea o partido de un solo hombre? Quizá un punto medio…
A su vez, Andrés Manuel debe decidir entre ir tras los restos del viejo sistema o liderar la configuración de otro distinto. En el tránsito, está la tentación del populismo mesiánico: Modificar la Constitución para perpetuarse en el poder e instalar una nueva dictadura. Lo de la ‘cuarta etapa’ es una remembranza de sus raíces en el PRI…
Mientras tanto, en el PRI se vive una lucha entre tecnócratas, la Vieja Guardia y el aporreado grupo Atlacomulco por el control de los restos del otrora poderoso partido casi único en el poder. Salinas intenta fincar una alianza que gire en torno a él para ser el interlocutor con Andrés Manuel...
Hasta entonces…
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