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OPINIÓN

¿Cómo quiero que mi hijo sea asertivo si yo no lo soy?

Entre la pasividad y la agresividad, la asertividad: solucionar pacíficamente y con argumentos.

María José Zapata Moreno Valle

Licenciada en Psicología, Máster en Pedagogía y Educación Especial. 

Docente de primaria, forma parte del departamento de Inclusión en el Colegio Humboldt; se ha desempeñado como terapeuta infantil.

Martes, Febrero 6, 2018

La asertividad es una habilidad social que se va desarrollando con el paso del tiempo y con la cual podemos comunicarnos e interactuar con otras personas de manera efectiva. De acuerdo con Caballo (2000), ésta consiste en la expresión apropiada de las emociones en las relaciones sociales, de tal menara que dicha expresión no resulte amenazante para otras personas.  

 

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En la vida cotidiana estamos expuestos a diversas situaciones en donde la respuesta que obtengamos de la otra persona dependerá en gran medida de la forma en que nos relacionemos con ésta y de la manera en la que se comunique lo que deseamos; los hijos no son la excepción, es por esto que es importante tener una comunicación asertiva en donde no solo podamos enseñarles con el ejemplo a responder de manera adecuada ante diversas situaciones, sino que también se pueda hacerles entender nuestro punto de vista sin intentar imponer nuestra opinión.

 

La asertividad se refiere a la capacidad que se tiene  para actuar y expresar de manera adecuada sentimientos, emociones y opiniones; es decir, defender los derechos personales de forma directa y honesta utilizando las emociones apropiadas para lograr llegar a un acuerdo en donde todas las personas implicadas obtengan un beneficio.

 

Hay diferentes estilos de comunicación, y es fundamental ser conscientes acerca de cuál estamos empleando como padres a la hora de educar a nuestros hijos, dado que no podemos esperar en ellos un comportamiento apropiado ante ciertas circunstancias si nosotros no sabemos hacerlo. Uno de los principales estilos es el Pasivo, en el que las personas con este estilo de comportamiento, suelen permitir que se violen sus derechos o que otros tomen decisiones por ellas con tal de evitar el conflicto; además, en la mayoría de los casos, se muestran inhibidas, retraídas, inseguras y su única forma de solucionar un conflicto es a través de quejarse con terceros (personas ajenas a la situación que les está generando descontento).

 

De igual manera, otro estilo de comunicación que podemos presentar es el Agresivo, en el que las personas con dichas características, suelen obtener lo que quieren a costa de otros, sin tomar en cuenta los derechos de los demás. Asimismo, suelen ser por lo general individuos hostiles que se meten en las decisiones de otros, recurren a la humillación y en ocasiones hasta hacen uso de la fuerza física para lograr sus objetivos.

 

Por otra parte, las personas Asertivas, son aquellas que respetan los derechos de otros y hacen valer los suyos, deciden por sí mismos, muestran habilidades para el manejo de conflictos y la resolución de problemas de forma pacífica y con argumentos.

 

Dicho lo anterior, es importante recalcar que el estilo de respuesta que se tenga será un factor de alta influencia para que los hijos terminen actuando de la misma forma que los padres ante los conflictos que se presenten a lo largo de su vida; es por esto, que es importante no sólo ser asertivo, sino también educar con respecto a  ésta y una de las mejores formas de hacerlo es con el ejemplo. Además, es recomendable practicar la escucha activa, en donde se sugiere escuchar a la otra persona para comprender lo que quiere decir en vez de escuchar para responder.

 

Asimismo, otras recomendaciones son: evitar ser tajante y utilizar argumentos para llegar a un común acuerdo donde ambas partes ganen; ser empático (recordar “No hacer lo que no te gusta que te hagan”) y ponerse en el lugar del otro.

 

Finalmente, es pertinente ser conscientes de que es inevitable tener emociones negativas; sin embargo, siempre existe la posibilidad de controlar la forma en la que reaccionamos ante diversas situaciones, así como qué tanto permitimos que éstas nos afecten. Hay que recordar que generalmente, la reacción de las demás personas (especialmente nuestros hijos) son un reflejo de cómo reaccionamos nosotros, por lo que si nos comportamos de forma agresiva, es probable que la respuesta que obtengamos sea de esa misma manera.

 

Referencias

 Aguilar, J.(2010), Comunicación asertiva, Asociación Oaxaqueña de Psicología:México.

  Hare, B. (2003). Sea asertivo. La habilidad directiva clave para comunicar eficazmente. Barcelona: Gestión 2000.

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