Que nos pregunten qué queremos. Que no nos hagan sentir invisibles. Que nos llamen personas. Que nos traten de manera normal. Que nos respeten. Estas son algunas de las peticiones de las personas que viven algún tipo de discapacidad, la pregunta sería: ¿Qué estamos haciendo como sociedad, como instituciones, no sólo en el tema de la inclusión, sino en el tema de proteger sus derechos?
Uno puede empatizar a distancia con el tema de la discapacidad, hacer grandes discursos al respecto, pero al final permanecer lejano… evitar la proxemia por temor, pero sobre todo por ignorancia. Si la discapacidad no es parte de nuestro entorno familiar o de amigas (os), podemos decirnos empáticos al respecto, pero dicha empatía se queda en el terreno de lo emocional, que es el primer nivel empático, ya que la empatía es el nivel más alto de comunicación, y puede ser emocional, sentimental y pasional.
Más artículos del autor
Cuando hablamos de los derechos político electorales de las personas con discapacidad, podemos ser omisos, al sólo fijar nuestra atención en el ejercicio del voto, es decir, olvidar que las personas con discapacidad tiene derecho no sólo a votar, si no a ser elegidas para un cargo de elección popular.
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad obliga al estado mexicano, a implementar acciones administrativas o legislativas que procuren una mejor calidad de vida a las personas con discapacidad.
Una obligación que adquirió nuestro país, y que se encuentra plasmada en el artículo 29 de dicha Convención, es “[…] garantizar a las personas con discapacidad los derechos políticos y la posibilidad de gozar de ellos en igualdad de condiciones, así como:
a) Asegurar que las personas con discapacidad puedan participar plena y efectivamente en la vida política y pública en igualdad de condiciones con las demás, directamente o a través de representantes libremente elegidos, incluidos el derecho y la posibilidad de las personas con discapacidad a votar y ser elegidas, entre otras formas mediante:
i. La garantía de que los procedimientos, instalaciones y materiales electorales sean adecuados, accesibles y fáciles de entender y utilizar;
ii. La protección del derecho de las personas con discapacidad a emitir su voto en secreto en elecciones y referéndum públicos sin intimidación, y a presentarse efectivamente como candidatas en las elecciones, ejercer cargos y desempeñar cualquier función pública a todos los niveles de gobierno, facilitando el uso de nuevas tecnologías y tecnologías de apoyo cuando proceda;
iii. La garantía de la libre expresión de la voluntad de las personas con discapacidad como electores y a este fin, cuando sea necesario y a petición de ellas, permitir que una persona de su elección les preste asistencia para votar;
b) Promover activamente un entorno en el que las personas con discapacidad puedan participar plena y efectivamente en la dirección de los asuntos públicos, sin discriminación y en igualdad de condiciones con las demás, y fomentar su participación en los asuntos públicos y, entre otras cosas:
i. Su participación en organizaciones y asociaciones no gubernamentales relacionadas con la vida pública y política del país, incluidas las actividades y la administración de los partidos políticos […]”
El otrora Instituto Federal Electoral (IFE) en 2010, suscribió el Acuerdo Nacional por los Derechos Políticos de las Personas con Discapacidad, en el cual los partidos políticos se comprometieron a que en un plazo no mayor de un año, a partir de la firma del Acuerdo reformarían sus documentos básicos a fin de garantizar a militantes con discapacidad sus derechos, desarrollo político y acciones afirmativas o mecanismos que definieran una cuota como candidatos a cargos de elección popular en condiciones de igualdad y equidad de género.
De igual manera los partidos políticos nacionales, se comprometieron a generar acciones afirmativas para la inclusión, el desarrollo y la defensa de los derechos civiles, sociales, económicos y políticos de las personas con discapacidad y sus familias.
La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, en su Artículo 4 sostiene que las personas con discapacidad, gozarán de todos los derechos que establece el orden jurídico mexicano, sin distinción de origen étnico, nacional, género, edad, condición social, económica o de salud, religión, opiniones, estado civil, preferencias sexuales, embarazo, identidad política, lengua, situación migratoria o cualquier otra característica propia de la condición humana o que atente contra su dignidad.
En el artículo 5 fracciones V, VI y VII, de la mencionada ley establece tanto el respeto de la dignidad inherente a la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones y la independencia de las personas, la participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad y el respeto por la diferencia y la aceptación de la discapacidad como parte de la diversidad y la condición humana.
El Instituto Nacional Electoral aprobó el año pasado el “Protocolo para la Inclusión de las Personas con Discapacidad como funcionarios y funcionarias de Mesas Directivas de Casilla”, tendrá algunas modificaciones para el Proceso Electoral en marcha, pero estará vigente para está elección, el cual tiene como objetivo crear las condiciones para la participación efectiva de personas con discapacidad como funcionarias (os) de mesas directivas de casilla.
Existen avances en el tema de la inclusión, pero se debe seguir trabajando para transitar al tema de la igualdad ¿Cuándo veremos una mayor participación de las personas con discapacidad como candidatas o candidatos? En México viven 5 millones 739 mil 270 personas con discapacidad, lo que equivale a 5.1% de la población, de acuerdo al Censo General de Población del INEGI (2010), 81 de cada 100 personas con alguna discapacidad, no cuentan con algún tipo de padecimiento incapacitante, rango que constitucionalmente se exige para ejercer sus derechos político-electorales.
Lenín Moreno Presidente de la República del Ecuador, tiene una discapacidad motora demostrando que las limitantes están ubicadas quizás en la caja de los prejuicios y en la lastimera insistencia de creer que no son capaces de tomar decisiones por ellas o ellos solos, pero sobre todo ignorarlos aunque esten presentes, haciendolos sentir invisibles.
En Twitter @luza1975
Agradecimiento: Gracias al Doctor José Luis Martínez López mi colega Consejero Electoral, por compartir conmigo, los trabajos que ha realizado sobre el tema.