“Construir esperanza invocando nuestras utopías,
trabajando tenazmente para realizarlas hasta
Más artículos del autor
el último día de nuestra vida”
Pablo Latapí Sarre
Este jueves y viernes se llevó a cabo la “Cátedra Pablo Latapí Sarre”, con la participación de diversos investigadores y especialistas en educación en la Universidad Iberoamericana, Puebla.
La cátedra se realizó en un seminario sobre Educación Popular y Educación para Adultos “Tendencias Actuales de la Educación de Adultos al nivel Global y Regional” con dos cuestionamientos básicos principales: ¿Progresan los países de América Latina? ¿Qué aporte pueden hacer a la agenda 2030 de desarrollo educativo?
Muchos de los acuerdos y tratados internacionales a través de los cuales se monitorean los avances, problemas y debilidades de los programas que existen en los países de la región, conservan aún las ideas pioneras de Latapí.
A través de un debate informado y un diálogo interactivo se realizaron las sesiones del seminario. La evidencia es clara, un número importante de países siguen arrastrando déficits educativos, especialmente en lo relacionado con la educación de adultos, que se ubican actualmente en un nivel marginal dentro de las prioridades políticas de las autoridades educativas en los países en Latinoamérica.
Lo anterior está afectado por diversos factores mencionados por Marcela Gajardo en su presentación sobre el “Panorama Educativo de América Latina 2030”: Los países se agrupan dentro del grupo denominado de ingresos medios y medios bajos; es una región heterogénea y desigual y con profundos desbalances en la distribución de los ingresos; la pobreza disminuye de manera muy lenta; existe alta proporción de población en zonas rurales y concentración de población indígena entre algunas de sus principales causas, es decir, sigue existiendo un gran vacío en disminuir las brechas entre países y hacia adentro de ellos.
Ante estos datos, recordé el concepto mencionado de manera reiterada por Latapí: La “justicia social”: “Tenemos que ayudar a vivir en la verdadera justicia social, pues una sociedad de desiguales, no es una sociedad justa”. El escribía que si la educación se utiliza para seguir promoviendo los privilegio de unas cuantas personas y no para participar activa y críticamente en la construcción de ciudadanía, entonces no se está logrando la justicia social.
El primer artículo publicado de Pablo Latapí en el diario Excélsior publicado el 8 de enero de 1964, abordó el tema de la “justicia social”. Escribió que no puede ser resultado de factores cuantitativos como la ampliación de la cobertura, más niños, adolescentes y jóvenes inscritos o adultos alfabetizados o certificados por ejemplo, dejando de lado lo que la educación puede instaurar y promover. Insistía en poner atención en los contenidos, si se basan en una filosofía que fundamente un orden, si se fomentan relaciones de convivencia, si sirven para transformar mentalidades, si se fomentan actitudes y se forman conciencias para servir a los demás.
Es un hecho que las enormes desigualdades que se siguen presentando en la sociedad se siguen reproduciendo en el sistema educativo, lo que indica la inexistencia de un orden social justo porque en muchos de los casos, se siguen reproduciendo los círculos de la pobreza: niños, jóvenes y adultos pobres en contextos pobres, en escuelas pobres y con maestros/instructores pobres ( sin apoyos, materiales, ni motivaciones, malos salarios, profesores con ninguna o poca experiencia, sin contratos laborales, desarraigados de sus comunidades, sin seguimiento o monitoreo y sin acompañamiento académico ).
Desde las enseñanzas de Latapí hasta ahora, siguen prevaleciendo muchas de las condiciones estructurales de nuestro sistema educativo, mucho se ha propuesto pero poco se ha hecho. En la cátedra se discutió el hecho de que no se toman en cuenta las recomendaciones fundamentadas en investigación educativa por ejemplo y se construyen y diseñan políticas por intereses personales o de grupo, con lo que se desperdician un mantón de recursos, aunado a decisiones gubernamentales que promueven la simulación por el uso político que se les da, la realidad es que los resultados son magros especialmente para la población pobre y vulnerable.
¿Han cambiado los actores, las políticas, los maestros, las realidades? Sin duda, todo cambia en mayor o menor grado porque la dinámica social es compleja y vertiginosa, pero hay que tener la capacidad de adaptarse porque es un proceso, además hay que agregar otros factores como los cambios culturales, el currículum, la gestión, la problemática magisterial etc. Lo que es cierto es que para lograr la justicia social, la educación no puede sola, hay que vincularse con otros sectores sociales, no podemos resolver la situación del país solamente los maestros y la educación.
Los participantes en esta cátedra terminamos destacando los desafíos y posibilidades para seguir construyendo trabajo interdisciplinario de manera colectiva. También que la crítica independiente fundamentada es indispensable como contrapeso al poder del Estado. Latapí recomendaba: “denuncia, presiona, alerta, aporta diagnósticos divergentes, presenta propuestas alternativas, fortalece demandas sociales, en una palabra, construye al sujeto de interlocución ciudadana”
Concluyo que como se planteó en el seminario, hay que mirar hacia abajo lo micro social sin perder de vista lo macro social, para ir aportando en la transformación de los procesos educativos. Pienso además que vale la pena seguir persiguiendo y trabajando la utopía de la “justicia social” construyendo esperanza como Latapí destacaba, ese es el reto y la oportunidad. ¡Gracias por siempre, don Pablo!