La noticia ha recorrido el mundo y para muchos no tiene demasiado significado porque ha sucedido en las altas esferas políticas, espacios en donde ciudadanos como usted o como yo, no accedemos.
Sin embargo, vale la pena conocer qué es, por qué se firmó y por qué tendrá consecuencias mundiales y en cada uno de nosotros.
Más artículos del autor
A nivel mundial, estadistas, empresarios, ambientalistas y científicos han manifestado su repudio y preocupación por la decisión del presidente Trump de salirse del acuerdo de Paris y porque esa decisión puede conducir además, a que los decisores de las políticas en la mayoría de los países del mundo relajen sus compromisos con el medio ambiente, específicamente con el calentamiento global.
¿Qué es el acuerdo de Paris?
El Acuerdo de París y los resultados de la conferencia de la ONU sobre el clima (COP 21) se realizó en diciembre del 2015, 195 países de casi todo el mundo, excepto Nicaragua y Siria, lograron establecer un acuerdo para combatir el cambio climático, fue un hecho sin precedentes porque por fin se asumieron responsabilidades conjuntas con el cuidado del medio ambiente. Uno de los principales acuerdos fue el de impulsar esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura frente a los impactos del cambio climático.
Ese acuerdo fortalece la cooperación internacional en el área de tecnologías seguras para el clima y el fomento de capacidades en el mundo en desarrollo para hacer frente al cambio climático, para lo cual se requiere mucho apoyo financiero. Por supuesto que se necesita inversión, porque se requieren de flujos financieros para acciones que refuercen el acuerdo relacionados con los compromisos de reducir sus emisiones, reforzar la resiliencia y unirse a una causa común para actuar juntos por el clima a largo plazo.
Decidieron para ello, el aumento del financiamiento climático a los 100 mil millones de dólares para 2020, así como establecer antes de 2025 un nuevo objetivo de financiamiento por encima de la base de los 100 mil millones de dólares (ONU, 2015).
En realidad, las causas por las que Trump decidió sacar a su país del acuerdo fueron básicamente dos, a pesar de que EEUU es el segundo emisor global de gases de efecto invernadero:
1.-Por el “debilitante, desventajoso e injusto” según él, del Acuerdo de Paris contra el cambio climático, porque (promesa de campaña) afecta los “intereses nacionales”. “La economía ha crecido y esto solo ha empezado. No vamos a perder empleos –dice- por un pacto que debilita la economía estadounidense, redistribuye nuestra riqueza fuera y no nos permite utilizar todos nuestros recursos energéticos”. Argumenta que este acuerdo tiene poco que ver con el clima y más con otros países, quienes han sacado ventaja de Estados Unidos más que beneficios, expresó. Él lo ve como un castigo para EEUU.
2.- Porque el mayor financiamiento a su campaña, fue otorgado por empresarios de las empresas mineras, mismos que han cuestionado todo lo relacionado con la defensa del medio ambiente, situación que ha afectado sus intereses y que les impide seguir trabajando sin problemas.
Si bien entre los acuerdos se establece que los países en desarrollo recibirán más apoyo para acciones de adaptación y se evaluará la idoneidad de este apoyo, todos los países deberán presentar comunicaciones sobre adaptación, en las cuales deberán detallar sus prioridades de adaptación, las necesidades y los planes de apoyo.
Así, cada país es libre de decidir su propio camino a la hora de disminuir emisiones de gases de efecto invernadero. Lo importante era evitar que a finales de siglo la temperatura mundial superará en dos grados el nivel preindustrial, meta poco probable, porque actualmente ya ha aumentado 1.1º.
Entre toda esta lluvia de declaraciones, lo cierto es que no solamente los presidentes de los países deberán estar preocupados por el cuidado del medio ambiente, porque en realidad nos afecta a todos.
Basta observar las lluvias torrenciales que ahora ocurren, las excesivas temperaturas que nos acompañan en lugares que antes eran templados, la tala inmoderada de los bosques, la furia con la que los ciclones y huracanes se presentan, la basura en los ríos y mares, el smog que nos acompaña en las ciudades, la extinción de plantas y animales por el calentamiento climático y por la depredación humana entre algunas de las consecuencias, además de que casi nada estamos haciendo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Sí preocupa que la decisión de Trump fuera tomada más que por el rechazo al consenso científico, por un cálculo económico; pero aún más, que se debiliten los pocos esfuerzos internacionales conjuntos para impedir que se siga destruyendo nuestro planeta.
Preocupa también que nuestro gobierno, a diferencia de otros, no haya manifestado un apoyo firme al Acuerdo de Paris y se esté entrometiendo en asuntos internos de Venezuela, cuando no podemos resolver lo que sucede aquí.
Y preocupa aún más que siempre se privilegie el poder y el dinero por encima de la vida y el bienestar del planeta, no dudemos que el tiempo para la vida animal, vegetal y mineral esté llegando a su límite. Nuestros hijos, nietos y bisnietos pierden en cada año que pasa, la esperanza de vivir en un mundo mejor.