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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Qué de Pisa para mejorar

Lecturas de Pisa. Más allá del lugar. Contextos familiares. Conocimientos. Alumnos. Profesores.

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Viernes, Diciembre 9, 2016

“México en la cola de la OCDE”  presentan  los titulares de prensa en esta semana y las declaraciones no se han hecho esperar. Repartir culpas es lo que ha prevalecido  y nadie en realidad asume la parte de responsabilidad que a todos y a cada uno, nos corresponde. 

Hace poco, escribí: “Al sistema educativo le toca asumir la presencia de nuevas realidades que deben atenderse con  nuevos enfoques, sin embargo, con reforma o sin ella, sigue prevaleciendo una sola manera de educar, en la perspectiva de  que  todos los alumnos,  las familias, los maestros, los procesos y las mismas escuelas son iguales. Hay pocos espacios para diversificar la mirada, ante las realidades cada vez más complejas  en las que estamos viviendo.”

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Seguimos educando igual ante una realidad que a todas luces es cambiante. Lo que si tiene continuidad es que los resultados de evaluación se siguen difundiendo con base  en el lugar que se ocupa, dejando de lado el propósito  de toda evaluación: “evaluar para mejorar”.

En el informe presentado sobre el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2015  de la OCDE se lee: “¿Qué es importante que los ciudadanos sepan y puedan hacer?”.

Si bien  es importante conocer esos datos que son comparables a nivel internacional sobre el rendimiento  en este estudio  trienal sobre  estudiantes   de 15 años, existen, desde mi punto de vista, otros factores importantes de atender y que tienen que ver con decisiones de política educativa.

Se evaluó  hasta qué punto los estudiantes de 15 años han adquirido los conocimientos y habilidades fundamentales, desde la perspectiva de la OCDE,  para su desarrollo en la sociedad. La evaluación se centró en las materias escolares básicas de ciencia, lectura y matemáticas así como  las capacidades de los alumnos en la resolución colaborativa de problemas.

Lo más importante en esta evaluación no es que los alumnos pueden reproducir lo que han aprendido, situación  que en nuestro país se recomienda con especial énfasis por las autoridades educativas en los diversos niveles de operación,  bajo la consigna que es prioritario avanzar en la posición del lugar en que fueron situados los grupos de alumnos que participaron en esta o en otras evaluaciones.

De hecho, el enfoque desde el cual se evalúa a los profesores sigue este mismo parámetro: “Qué lugar ocupas y qué tan bueno eres” dejando de lado variables mucho más importantes relacionadas con la práctica docente y los procesos de aprendizaje de los alumnos.

Lo interesante de esta evaluación de PISA es conocer cómo los estudiantes   pueden extrapolar lo que han aprendido y aplicar ese conocimiento en circunstancias desconocidas, tanto dentro como fuera de la escuela. Es decir, no es lo que saben, sino por lo que pueden hacer con lo que saben y eso precisamente, es lo que debería de importar para el diseño de nuevas estrategias educativas.

En este caso, los alumnos respondieron a un cuestionario administrado en computadoras, con una duración  de dos  horas por estudiante. Combinó preguntas de opción múltiple y preguntas para que los estudiantes elaboraran  sus propias respuestas. Estas preguntas estuvieron  organizadas  en grupos que seguían  un breve texto que presentaba una situación de la vida real.

Además del examen,  los estudiantes respondieron a  un cuestionario en el  que se les hacen preguntas sobre sí mismos, sobre sus hogares y sus experiencias de  aprendizaje. Los directores de cada escuela también respondieron un cuestionario sobre las características de la escuela y el  ambiente. Por primera vez se aplicó un cuestionario adicional a padres de familia, a quienes se les preguntó sobre sus percepciones de la escuela de su hijo, su participación en ella, el apoyo para el aprendizaje que hay en el hogar y las expectativas que tiene para su hijo en el futuro, especialmente, relacionado con las ciencias.

Los resultados son por demás interesantes, especialmente  si tomamos en cuenta todo lo que se evalúo y no solamente el lugar que ocuparon.   Considero, que es importante que quienes tienen relación o están insertos en Educación Media Superior, se tomen el tiempo necesario para leerlo, reflexionarlo y abonar para mejorar esta evaluación.

Por ejemplo , dentro de la temática de   la asignación de recursos, el informe concluye que:  “Una asignación de recursos equitativa significa que las escuelas donde asisten estudiantes con desventajas socio-económicas estén al menos igualmente equipadas como aquellas escuelas donde asisten estudiantes  aventajados socio-económicamente, para que puedan compensar por las  inequidades atribuidas al contexto de origen.”

“En el caso de México, los directores en escuelas en desventajas, escuelas rurales y escuelas públicas en México, están más preocupados por los recursos materiales en sus escuelas que sus pares en escuelas aventajadas, urbanas y privadas. En México, la relación entre el perfil socio-económico de la escuela y la preocupación del director en torno a los materiales educacionales es la segunda más fuerte de todos los países y economías que participaron en PISA 2015. Aún más, la relación entre la escasez de materiales educacionales y el rendimiento de los estudiantes también es fuerte.

“Como puede apreciarse, esta información corrobora la situación que prevalece en México, las escuelas más pobres, en condiciones marginales y rurales son las que menos recursos de todo tipo tienen, es decir, en México siguen prevaleciendo  condiciones graves de inequidad, a pesar de todos los discursos oficiales al respecto.

“Estas inequidades también se reflejan en  las oportunidades de aprendizajes, que se ven  reflejadas principalmente en el tiempo que los sistemas educacionales, escuelas y profesores asignan al aprendizaje. Leía yo hace poco un comentario de un profesor donde atinadamente expresaba: ‘cómo lograr centrarme en el aprendizaje de mis alumnos, si tengo que prepararlos para el concurso de escoltas, entrenarlos para los eventos deportivos,  preparar los festivales y las ceremonias, entregar a tiempo todo lo que nos pide la dirección y la supervisión escolar,   asistir a actos gubernamentales que nos indica la SEP y hasta en los que nos pide el Ayuntamiento’.”

Mientras en las escuelas no se priorice el tiempo para el aprendizaje y  los profesores estén sobrecargados de actividades sociales, oficiales y administrativas, no se podrán cambiar esta situación, aunque se culpe a Fox, a Calderón,  a Elba Esther Gordillo y a todos los que se quiera culpar.

Estos resultados no tienen por qué sorprendernos, seguimos haciendo las cosas iguales aún con la reforma que tanto se presume, es hora de decidir qué podemos hacer que impacte realmente en el aprendizaje de todos nuestros estudiantes, en todos los niveles y modalidades.

 

Referencias

https://www.oecd.org/pisa/PISA-2015-Mexico-ESP.pdf

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