¡Ya basta de militares encarcelados por cumplir con sus tareas! expresa Aurora a través de una imagen que aparece en su whatsapp; hija de un policía asesinado, esposa de un soldado mexicano y madre de un hijo de 20 años que intentó estudiar en el Colegio Militar.
No justifica la tortura pero defiende cualquier acción de los militares frente al crimen organizado; su marido evita compartirle situaciones laborales y ella prefiere no preguntar, así ha sido su vida desde hace 21 años; los pocos días de convivencia son para hablar de la familia, no del trabajo.
Tras el video de la joven asfixiada con bolsas de plástico por parte de dos militares y un policía federal en Ajuchitlán, Guerrero, Aurora dice que esas imágenes dejan en mal al Ejército y "por unos pagan todos".
Le enoja que en los medios de comunicación exista un linchamiento hacia los militares "ustedes juzgan y defienden a los criminales y se callan cuando los marinos son torturados por esa gente", me dice en una conversación que se originó a partir de mi condena pública hacia ese hecho inaceptable.
En un derecho de réplica le pido que me cuente cómo observa la esposa de un militar la guerra contra el narcotráfico; no duda en responderme que su marido participó en un operativo importante en Querétaro y si en ese momento lo hubieran matado, ni el gobierno ni la prensa hubieran dado importancia, solo dirían "murió en cumplimiento de su deber y se acabó".
Le pregunto por qué siente que el gobierno resta importancia a la vida de los soldados que están en la linea de fuego y me responde que ya lo vivió en carne propia. Su padre estaba a cargo de la vigilancia de un banco en el puerto de Veracruz y falleció baleado durante un asalto, el 27 de septiembre de 1985 (sin tener la certeza de que el responsable fuera detenido y encarcelado).
El gobierno de Veracruz "premió" la acción del policía estatal en un solo pago, que refiere Aurora fue ridículo. Con el esfuerzo de su madre y la fruta que vendían de puerta en puerta, sus 7 hermanos y ella (con 10 años de edad) lograron terminar la primaria. La vida llevó a su familia por distintos caminos; tres de ellos entraron a la milicia ante la falta de opciones económicas pero solo uno logró sobrevivir a la disciplina interna.
Hoy, a sus 42 años y como ama de casa, Aurora desea que su marido llegue a la jubilación sano y salvo. Por el momento siguen pagando su crédito hipotecario y espera que sus hijos (incluidas unas gemelas de 14 años) tengan mejores oportunidades académicas y laborales. En 1994 su esposo fue asignado a territorio zapatista y hasta hace unos meses enviado a Irapuato, aún no hay fecha de regreso a casa pero las tecnologías permiten que al menos sus hijas hablen más tiempo con él.
No ha sido fácil resolver los problemas sola y señala "vives esperándolo, pidiendo a Dios que nada le pase, ni en carretera ni en un operativo". Aunque ama a su esposo y le reconoce su valentía siente que su labor es desvalorizada en este país que hasta hace unos años hizo a sus soldados altamente vulnerables a la crítica y sobre todo a la muerte.
Mi cuenta en Twitter @estradapaty
OPINIÓN
Derecho de réplica
Patricia Estrada
Directora de noticias y conductora del noticiero de La Tropical Caliente 102.1 FM
Ex reportera de Ultranoticias, Radio Oro, Radio Tribuna y Momento Diario. Aprendizaje permanente del año 2001 a la fecha; egresada en Ciencias de la Comunicación UPAEP.
Domingo, Abril 24, 2016