Observatorio sobre Desarrollo Regional y Pobreza
El pasado domingo los griegos decidieron un NO a las políticas financieras del Fondo Monetario Internacional (FMI), sin duda alguna el referéndum social de este país ha sido histórico y también ha generado un sinfín de análisis en términos económicos y políticos sobre el destino de esta nación en la zona del euro.
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Grecia vive en estos momentos situaciones muy difíciles por el pago de su deuda externa y las presiones de los capitales internacionales son muy fuertes. Sumado a lo anterior también tiene la amenaza de las principales naciones europeas que buscan que este país se mantenga en dicho bloque del euro, que respete los acuerdos del FMI y que evite una revuelta financiera internacional, que ponga en peligro las ganancias de los grandes acreedores bancarios del mundo de las finanzas.
La postura que asumió el gobierno Griego, sin duda que afecta su economía y desarrollo, puesto que han entrado a una “recesión” económica y se han quedado sin dinero circulante en los bancos. Pero esta coyuntura -muy grave- que enfrentan ha obligado a las principales naciones europeas a reiniciar las mesas de negociación con el gobierno Griego, en la búsqueda urgente de una salida que les posibilite respirar en términos económicos, sin obligarlos a pagar los onerosos intereses de su deuda externa que tanto daño le ha hecho.
Muchos efectos económicos genero el NO en todos los mercados financieros e internacionales, hechos que aún no terminaran y seguirán presionando las economías de muchos países.
Pensar que en nuestro país nada pasa y que lo sucedido en Grecia es de solo un problema de los griegos, es falso, nosotros también estamos inmersos en esta economía global y por supuesto que formamos parte de las naciones deudoras del FMI.
En nuestro actual régimen político los programas de AUSTERIDAD neoliberal datan desde hace 30 años, en donde las condiciones económico-social, han creado una gran exclusión entre los mexicanos. Las impagables deudas como la mexicana, ($ 391 mil mdp tan sólo por intereses, más las reglas, los ritos, los agentes (SHCP y B M) de la troika mexicana que la aplican, adquieren un sentido de insolvencia entre la gente.
Bajo dicho régimen hay diferencias abismales y hay siempre conflicto; si de democracia se trata, la austeridad a la griega o a la mexicana, impiden tan siquiera un piso elemental de igualdad originada por la insensatez de los acreedores y zánganos banqueros
A la vista de la opinión de los analistas, el resultado favorable al “No” en el referéndum griego imprimirá mayor volatilidad e inestabilidad incluso a los mercados dislocados de la fragilidad financiera, particularmente al cambiario, donde el peso mexicano en su relación frente al dólar estadunidense continuará estableciendo récords históricos… ¡más allá de los 16.50 por unidad norteamericana en los próximos días y semanas, muy probablemente. La tensión se mantendrá en niveles ciertamente elevado aunque el B de M manifieste que tiene “controlada la inflación”.
Para muestra tenemos el estudio que ha publicado recientemente Oxfam y que demuestra un grito de alarma que no puede pasar desapercibido. Gerardo Esquivel –del COLMEX- ha desglosado un documento imprescindible para discutir el rumbo de la economía y la política. Me refiero al trabajo "Desigualdad extrema en México", y muestra la insultante riqueza patrimonial de los multibillonarios en México.
Sigue resultando insultante en estos tiempos, que en México, un puñado de grandes ricos e inversionistas nacionales se sigan aprovechando del esfuerzo de los mexicanos y del desarrollo del país, obvio, con el apoyo de un régimen político que mantiene una política neoliberal que les permite esto y más, por encima de la gran pobreza y marginación que vivimos.
Es decir la pobreza nacional se ha convertido en un gran negocio económico y político para solo unas cuantas elites, en donde unos se aprovechan de los grande recursos presupuestales que se aprueban año con año, para sangrarlos y robarlos. Los otros, los grandes ricos y banqueros se aprovechan de la inversión y las reformas estructurales para crecer y hacer negocios a costa del desarrollo y las facilidades que les permite el gobierno federal. Viven en su estado de confort.
No se trata de descubrir que el país es desigual, sino de observar las enormes distancias entre ricos y pobres, que ubican las magnitudes de la pobreza y marginación en México.
Caminamos en sentido contrario a la igualdad. Si México ha sido siempre país de contrastes, hoy lo es aún más. El país es cada vez más injusto con su propia sociedad, el menos del 1% de la población concentra el 21% del ingreso total. Más de lo que ese mismo porcentaje tiene en Sudáfrica o la India. Esquivel no se detiene en el 1% sino que analiza el peso que tienen los principales multimillonarios en la economía nacional. Si en 2002 los cuatro hombres más ricos del país tenían el 2% del PIB, una década después alcanzan el 9%.
Las lecturas sobre nuestra economía y desarrollo nacional siguen ahí pendientes desde hace muchos años, ningún régimen panista o priista ha cambiado el actual modelo neoliberal, seguimos actuando en términos económicos bajo las mismas reglas que nos indica el FMI y los mercados financieros internacionales.
Bajo la premisa del control de la inflación y de mantener una supuesta economía sana, la pobreza sigue aumentando y las mejoras salariales están estancadas. Las reformas estructurales no muestran mejoras entre la mayoría de la población y las condiciones sociales actuales están aumentando aún más la brecha de las desigualdades sociales en México.
Aunque no se quiera ver lo que sucedió en Grecia con el NO, resulta interesante saber cómo enfrentan esta controversia financiera con sus acreedores y el FMI. Un acuerdo negociado por el propio Tsipras, podrá exigir la necesaria reestructuración de la deuda sin salir de la zona Euro pero sobre quitas de su carga deudora.
En México los pagos sobre los grandes intereses de la deuda externa siempre han detenido nuestro crecimiento y desarrollo, se necesitan buscar más opciones económicas que aminoren el capital principal y restructurar el pago a los acreedores del FMI y del Banco Mundial. Nuestra economía nunca podrá crecer al ritmo que se necesita para enfrentar sus retos de crecimiento poblacional y de desarrollo social que se requiere, mientras sigamos con un programa económico neoliberal. Se necesita para estos tiempos otro modelo económico y un nuevo plan de desarrollo nacional que nos posibilite salir de la actual crisis económica que vivimos.