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Opinión



La Constitución Mexicana: la necesidad de un nuevo pacto

Miércoles, Febrero 4, 2015 - 06:25
 
 
   

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No olvidemos a los 43 que nos falta,

No se puede negar el derecho de existir,

No se puede callar, no se  puede mentir

Si algo no debemos olvidar los ciudadanos es nuestra historia, quizás con el fin de no cometer los errores  y arbitrariedades de un pasado, que en ocasiones resulta bastante cercano. Nuestro país es la mejor muestra de ese mosaico de contradicciones de avances y retrocesos, de éxito y fracaso, de democracia y autoritarismo, de libertad y sometimiento, de ciudadanos y políticos, de partidos y facciosos, de ricos y miserables.

Porque si algo ha existido en nuestro país, es la miseria humana de los políticos y gobernantes, la miseria económica de los que tienen mucho y cada vez quieren más, la miseria intelectual que se vende al mejor postor, la miseria académica que prostituye y denigra el pensamiento, la miseria de los medios de comunicación que como mercenarios se vende al mejor postor para informar solo aquello que conviene a intereses muy particulares, la miseria que limita, trunca e inhibe al educación, la salud, la recreación, la alimentación a nuestros niños, jóvenes y ancianos hombres o mujeres por igual, porque si algo existe en nuestro país son 56 millones de personas que viven en la pobreza y 24 millones que viven en la pobreza extrema, es decir evocando a Víctor Hugo son miserables.      

Algunos antecedentes

Una aspiración ética ha sido la posibilidad de construir un Estado liberal, democrático, donde el principio de legalidad y legitimidad, sustenten la existencia de una ley fundamental y suprema como es la  Constitución, como una garantía que garantice el pecto social entre los ciudadanos y los gobernantes.  A partir del movimiento de Independencia nacional (1810-1821) se manifestó la emancipación de España, así como la decisión de  construir una vida democrática, prueba de ello son los documentos siguientes: los Elementos Constitucionales de don Ignacio López Rayón de 12 de abril de 1812, los Sentimientos de la Nación del general José María Morelos y Pavón de 14 de septiembre de 1813 y el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, también conocido como Constitución de Apatzingán de 22 de octubre de 1814, el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba de 24 de febrero y 23 de agosto, la consumación de la independencia el 27 de septiembre, la convocatoria al Congreso Constituyente el 15 de noviembre, todo ello en el mismo año de 1821. Finalmente se promulgo una Acta Constitutiva de la Federación Mexicana, aprobada el 31 de enero de 1824, concluyendo la discusión y aprobación el 3 de octubre de la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, de esta forma la Constitución del 4 de octubre de 1824fue propiamente la primera que tuvimos en México, sin desconocer los antecedentes, incluyendo la Constitución de Cádiz del 19 de marzo de 1812.

El triunfo de la Revolución de Ayutla represento una reforma liberal muy profunda en nuestro país, impulsó todo un proyecto de secularización de la sociedad mexicana, a través de las Leyes de Reforma que se expidieron entre 1855 y 1859, lo cual se manifiesta en la Constitución Federal de 5 de febrero de 1857. Este esquema  se mantuvo en el periodo de Porfirio Díaz.

La Revolución Mexicana tuvo en su origen terminar con la dictadura porfiriana lo cual derivo en una sinnúmero de  luchas intestinas que permitieron a Venustiano Carranza convocar en la ciudad de Querétaro a un Congreso Constituyente, el cual sesionó desde el 28 de noviembre de 1916, hasta el 31 de enero de 1917, formulando la primera Constitución Social del mundo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 5 de febrero de 1917, aunque ha sido profunda y continuamente reformada, estableció un pacto de alto contenido social y la posibilidad de fortalecer la justicia social, la igualdad, la seguridad social.  Lamentablemente la impunidad, la corrupción, la arbitrariedad, la irresponsabilidad pública y la falta de democracia  nos llevan al día de hoy a señalar la necesidad de un nuevo pacto:

México ocupa el lugar número 103 en la lista de los países más corruptos del mundo según una medición de Transparencia Internacional, un organismo que mide el problema en 175 países donde Dinamarca ocupa encabeza la lista como el menos corrupto.


Semblanza

Lilia Vásquez Calderón

Lilia Silvia Vásquez Calderón, Licenciada en psicología, maestra en derecho. Coordinadora Académica del posgrado del  Centro de Ciencias Jurídicas de Puebla (CCJP) Docente jubilada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, BUAP.

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