Obviamente no han entendido el grado de indignación en su contra que despiertan en la gran mayoría de los ciudadanos de este país.
Todos los días muestran descaradamente el cinismo que les caracteriza y exhiben sin pudor alguno sus viciadas formas de comportamiento, algunos de ellos heredando a su círculo íntimo, especialmente sus juniors, su prepotencia y altanería.
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Detentan el poder absoluto que les confiere la "democracia electoral", y consiguen a partir del cargo obtenido todo lo que se les ocurre, sin importarles las cacareadas demandas de la "legalidad y la "transparencia"
El territorio y sus pobladores son considerados como su propiedad y por lo tanto, según ellos, habrá de rendírseles culto por el grado de divinidad alcanzado en su mortal vida a través del ejercicio de sus múltiples oficios que hacen de ellos expertos en todas las materias existentes en la administración pública.
Y para muestra de que nuestra crítica resulta cierta, quisiera referirme a algunas notas periodísticas recientes que comprueban fehacientemente lo dicho:
Estos son los todopoderosos, así se comportan todos los días, las mayorías de este país no pueden evitar su influencia ni alejarse de los resultados de sus decisiones... ¿hasta cuándo lo permitiremos?