Vivimos una época muy convulsionada en nuestro planeta donde las grandes guerras de principios del siglo pasado dieron paso a conflictos locales y, desde hace unos años, a hechos de terrorismo. Lo vivido la semana pasada en París es una muestra de la barbarie con que hoy se puede actuar en aras de una ideología o doctrina religiosa. Las tres jornadas de terror en Francia tienen un saldo total de veinte muertos.
Cuatro eran rehenes, doce fueron asesinados en el ataque a la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo, una era policía municipal en un tiroteo al sur de París, y los tres últimos son los yihadistas Said y ChérifKouachi -presuntos autores del atentado en la redacción de dicha publicación- y AmedyCoulibaly, abatido tras atrincherarse con seis rehenes en un supermercado kosher de Vincennes, en el este de París. A última hora del viernes, un portavoz de Al Qaeda en Yemen reivindicó el ataque terrorista al semanario satírico.Ante el lamentable hecho la respuesta de la sociedad francesa fue la marcha más grande que se ha registrado en ese país.
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Al lado la multitud y del Presidente de Francia,François Hollande, recorrieron el centro de París la canciller alemana AngelaMerkel; los primeros ministros de Gran Bretaña, David Cameron; de Italia, MatteoRenzi; y de España, Mariano Rajoy. También estuvieron el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu; el presidente palestino, Mahmoud Abbas, y el rey Abdalá de Jordania, entre otros, que avanzaron por las calles tomados de los brazos. "Nos manifestaremos juntos en defensa de nuestros valores y de los asesinados en el Charlie Hebdo", escribió Cameron en su cuenta de Twitter.
La intolerancia de los grupos extremistas, principalmente enarbolados con la bandera ideológica del Islam, ha sido fuente de una lucha constante de muchos países del mundo que han sido víctimas de ataques que han encontrado un blanco en la sociedad de los mismos. El terrorismo no respeta credo, edad, sexo ni religión, es un arma letal ya que es difícil de prever y por tanto difícil de atacar eficientemente.
En nuestro continente el ejemplo más claro, y quizá el único, es el ataque del 11 de septiembre a los Estados Unidos. Sin embargo no estamos exentos de estos hechos ya que no sólo la polarización religiosa genera estos enconos, también la polarización social encuentra eco y en nuestro continente ha tenido episodios devastadores socialmente hablando baste recordar las acciones de Sendero Luminoso en Perú y la Guerrilla asociada al narcotráfico en Colombia.
Desafortunadamente en nuestro país atravesamos una situación que puede hacer vulnerable de estos hechos a nuestra población, lo cual no es el mejor escenario para nadie. Por eso a propósito de Charlie Hebdo, debemos decir que hasta hoy ninguna acción radical y terrorista ha redundado en una mejora social del grupo que la proclama, que la mayoría de las veces lo único que queda demostrado es que la toma del poder la fuerza no beneficia causas sociales sino intereses particulares y así está demostrado en muchos países que han visto triunfos de estos grupos radicales; que la democracia no se ejerce con la fuerza. Nuestro país acaba de pasar por hechos tan o más dolorosos que los vividos en París pero, debemos de mantener la unidad y evitar la polarización social que sin duda, con hechos extremos, podrían atentar contra nuestra misma sociedad bajo la falsa ilusión de su salvación.