Desde hace algunos años, se han desarrollado una serie de servicios de cómputo que están cambiando la forma en la que las empresas y otras organizaciones públicas y de la sociedad civil pueden desarrollar sus servicios y aplicaciones de cómputo, el llamado cómputo en la nube. De acuerdo con el Instituto Nacional de Tecnología y Estándares (NIST) en los Estados Unidos, cómputo en la nube se refiere a un modelo de cómputo que facilita el acceso bajo demanda, de forma conveniente y desde cualquier lugar a un conjunto compartido de recursos de cómputo personalizables (redes, servidores, almacenamiento, aplicaciones y servicios) que pueden ofrecerse con un esfuerzo administrativo mínimo.
Todos los que tenemos acceso a una cuenta de Hotmail, Yahoo o Gmail somos ya usuarios del cómputo en la nube, y de acuerdo a la definición del NIST, leemos nuestro correo electrónico desde cualquier lugar y a veces desde distintos tipos de dispositivos. Todos los usuarios recibimos un servicio estándar de estas compañías, pero que en muchos casos es mejor que si tratáramos de tener nuestro propio servidor de correo con los costos que esto implica.
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Desde luego que el cómputo en la nube va mucho más allá del correo electrónico, y ofrece alternativas de software para facilitar operaciones, ventas, recursos humanos, finanzas o simplemente la creación de documentos de texto y hojas de cálculo. Más aún, algunas empresas que ofrecen el servicio van más allá de la oferta de software, y también se ofrecen plataformas de desarrollo de aplicaciones, e incluso infraestructura de cómputo como redes, servidores o centros de datos. Una diferencia clave entre este modelo de cómputo y otros alternativos es que toda la infraestructura se renta como un servicio, en lugar de comprarla para poseerla.
Si bien es cierto que las grandes empresas van más avanzadas en la adopción de estos nuevos modelos de servicios de cómputo, las PyMES tienen niveles de adopción aún menores. Pero, ¿cuáles son las ventajas de adoptar estos servicios? Tres son los tipos de beneficios que pueden esperarse de este modelo.
Ciertamente estos beneficios requieren que el proceso de implementación responda a las necesidades estratégicas de la empresa que desea optar por este modelo, así como a la planeación cuidadosa de los servicios que se quieren transferir a la nube, y por supuesto a un buen contrato con el prestador de servicios. ¿Alguno de ustedes tiene experiencias que desee compartir?