Logo e-consulta

Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Quién ordenó su asesinato?

.

José Alarcón Hernández

Lic. en economía, con mención honorífica. Diputado Local dos veces y diputado federal dos ocasiones. Subsecretario de Educación Superior de la Entidad y Subsecretario de gobernación del Estado. Autor de 8 libros publicados por la Editorial Porrúa. Delegado de la SEP Federal en el Estado. Actualmente Presidente del Colegio de Puebla. A.C.

Lunes, Marzo 24, 2014

Ellos tienen el dinero y el poder

y  los ejercen como emperadores

Más artículos del autor

Aún cuando no tengan la razón,

 a veces, comparten las migajas.

 (Primera Parte)

Entre los políticos, de la política, de la Iglesia, de la empresa, de las mafias, hay unos muertos por asesinato y otros por congelamiento.

En toda la historia, en cada pueblo, entre los políticos hay siempre un grupo que con tal de mantenerse en el poder busca exterminar a los otros, a sus competidores, no importa que tengan que asesinarlos o envenenarlos.

La historia de todos los tiempos registra magnicidios. El caso de Caín y Abel es uno. Recientemente, Francisco I. Madero, José María Pino Suárez, Felipe Ángeles, Francisco Villa, Emiliano zapata, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Martin Luther King, John F. Kennedy, Indira Gandhi. 

En 1988, el Partido Revolucionario Institucional aún convalecía de la paliza comicial.

En 1989, el PRI en Puebla había enfrentado los comicios para ayuntamientos y diputados con gran éxito, lo cual parecía una hazaña, tanto que a eso de las veintidós horas el gobernador preguntó: “¿cuántos ayuntamientos perdimos?” “¡Ni uno!” “No la amueles, búscate unos diez o quince para reconocerle triunfos a otros partidos”. Y así fue.

Conocí y saludé a Luis Donaldo Colosio Murrieta el día que tomó posesión como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en lugar de Jorge de la Vega Domínguez.

Luis Donaldo me pareció una persona de trato frío, poco amable.

Colosio gobernó al partido del 3 de diciembre de 1988 al 13 de abril de 1992. Entonces era presidente de la república Carlos Salinas de Gortari, hijo de Raúl Salinas Lozano, ex secretario de Industria y Comercio en el gobierno de Adolfo López Mateos.

Luis Donaldo estudió economía en el ITESM, Nuevo León.

Otra vez cruce palabras en 1989, cuando presidió en el Auditorio de la Reforma la toma de protesta de los candidatos a presidentes municipales y diputados al Congreso del Estado de Puebla.

Entonces Marco Antonio Rojas hizo uso de la palabra a nombre de los candidatos a presidentes y yo por los candidatos a diputados al Congreso del Estado.

Ese mismo día, ya en el edificio del Comité Directivo Estatal del PRI, de la 5 poniente 122, se efectuó una reunión privada en la cual le dimos a conocer los detalles de la contienda electoral.

Colosio escuchó, lo vi más amable y sus preguntas hicieron que nos sintiéramos en confianza.

El 9 de enero de 1991, Melquiades Morales Flores, tomó posesión como Presidente del  Comité Directivo Estatal del PRI.

El día 4 de ese mes me llamó por teléfono, en la tarde, el gobernador Mariano Piña Olaya quien  me dijo: “Oye, Colosio quiere que Melquiades sea el presidente, así que apóyalo, ayúdalo y todo lo que tenías preparado ofréceselo”. Yo: “Sí señor, como usted ordene, así será”.

Y agregó: “¿quién quieres que sea el Secretario General?” y en eso se cortó la llamada.

Al pasar algunos minutos me comuniqué con el gobernador y le sugerí que fuera el Profr. Marco Antonio Camacho Cervantes y así fue.

Entre tanto se publicó la convocatoria, se inscribió otra fórmula, integrada por Joel Cuevas Téllez e Isaí Bautista.

Así pareció que todo era democrático. Y así era.        

La víspera de las elecciones de 1988 recibí llamada telefónica de Cesar Augusto Santiago, quien me dijo: “Va a hablar contigo Colosio”. “Alarcón, cómo vamos, estamos en lo dicho”. “Sí licenciado, estamos en lo que hablamos”

Entonces el presidente del Coité Ejecutivo Nacional era Jorge de la Vega Domínguez y secretario general Manuel Camacho Solís.

El día de la elección, el primer domingo de julio de 1988 me llamó el gobernador y me dijo:

“Me acaba de hablar el presidente y también Carlos Salinas de Gortari para decirme si podemos ayudarlos”.

Entonces me dijo: ¿puedes?, ¿podemos?

Sí, ¡claro! Así operamos todo lo necesario para lograr la cuota extra.

Por cierto, un candidato cuyo distrito había sido seleccionado se opuso rotundamente porque se echaría a perder su elección.

Entonces, aquel domingo se quitó el Consejo Distrital y recluyó al candidato oponente.

Finalmente sin problemas mayores se obtuvo lo solicitado.

A partir de ese hecho el gobernador vio la luz, resplandecieron los tiempos del sexenio; se acabaron las manifestaciones en la avenida Reforma y la confianza política se restableció.

Así las cosas. En 1989 fui candidato a diputado  al Congreso del Estado, y en 1990, ya diputado, Presidente de la Gran Comisión durante 1990 y  parte de 1991.

En 1991 tuve la oportunidad de ser diputado federal por Acatlán, por gracia especial del gobernador Mariano Piña Olaya.

Por alguna razón, entonces, fuí integrante de las Comisiones de Hacienda, Gobernación y Puntos Constitucionales; de Régimen, Reglamento y Prácticas Parlamentarias; de Población y Desarrollo y de Asuntos Indígenas, en la legislatura federal 1991-1994.

Un día Cesar Augusto Santiago vio que hacía antesala para ver al Diputado Fernando Ortiz Arana, Presidente de la Gran Comisión, le informaría yo de una comisión que tuve en Durango.

A pocos minutos salió Fernando y me dijo que fuera como Delegado del Comité Ejecutivo Nacional a Coahuila,  en especial para ganar Saltillo, que estaba en poder del PAN.

Entregué el resultado a favor del PRI, a pesar de que el gobernador saliente y el candidato Rogelio Montemayor se odiaban.

Antonio Arizpe, candidato del PRI a presidente municipal ganó Saltillo y el PAN fue abatido en esa contienda.

Mis correos:

vivereparvo45@yahoo.com.mx

vivereparvo45@hotmail.com

Vistas: 2784
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs