La familia Jenkins de Landa notificó al gobierno de México su intención de reclamar una indemnización por “cientos de millones de dólares” que han perdido como resultado de una campaña de represalias de autoridades federales y estatales en su contra.

Según un documento hecho llegar a la Dirección General de Consultoría Jurídica de Comercio Internacional de la Secretaría de Economía, los hermanos Margarita, María Elodia y Juan Carlos Jenkins de Landa y los integrantes de las fundaciones Mary Street Jenkins (FMSJ) y de la Universidad de las Américas Puebla (FUDLAP) se asumen como inversionistas estadunidenses que en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y del T-MEC harían la reclamación al gobierno federal.

Los hermanos Jenkins piden al gobierno federal someterse a un arbitraje internacional en el que diriman “amigablemente” las controversias en negociaciones con los representantes del Estado mexicano, o activarán su reclamo de una millonaria indemnización.

La campaña de represalias incluye la toma del campus de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), que se mantiene desde el 29 de junio, que les ha causado “pérdidas significativas” en honorarios legales, daños a la reputación, oportunidades de inversión, pérdidas y propiedades confiscadas, según una información de la agencia Proceso.

 “Hasta la fecha, estos daños ascienden a cientos de millones de dólares, pero sin duda aumentarán si México toma nuevas medidas”, expone el escrito que la familia presentó el 8 de julio invocando el capítulo 11 del TLCAN, y volvió a enviar el 16 del mismo mes con la siguiente enmienda: se refiere también al Anexo 14-C del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Para interponer este recurso los hermanos, quienes cuentan con al menos dos órdenes de aprehensión, contrataron los servicios del despacho Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan LLP, con oficinas en Washington.

El abogado Carlos Serna, quien ha representado a Guillermo Jenkins de Landa –primogénito de la familia que desde 2013 denunció a sus parientes–, afirma que esta reclamación internacional, además de ser “una tomadura de pelo”, es sólo una patada de ahogado porque sus hermanos Jenkins han ido perdiendo todos los juicios.