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Universidades
Con etiquetas se legitiman la exclusión y la segregación: García Vázquez
La discapacidad ha sido diferenciada bajo el criterio de lo “normal” y lo “anormal”, lo que legitima la segregación, la exclusión y el etiquetamiento, señaló el Dr. Eduardo García Vázquez , coordinador de Proyectos Académicos del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, SJ (IDHIE).
“Estas perspectivas donde se percibe a las personas con discapacidad como anormales nos nublan la mirada y no permiten verlas como sujetos de derechos”, agregó.
Como alternativa, García Vázquez llamó a virar hacia un modelo social y de derechos que promueva sociedades respetuosas de la diversidad. “El problema no es la discapacidad, sino la discriminación. Lo importante es generar ajustes razonables al diseño universal”. El fin último de este modelo es el ejercicio efectivo de los derechos humanos, particularmente la educación y la salud, y la contracción de las inequidades.
Colonialidad de la discapacidad
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Como mujer con discapacidad, la experiencia de vida de la Mtra. Ángela Salazar Acevedo ha estado marcada por todas las consecuencias sociales de su circunstancia. Siendo así que ha encontrado en el pensamiento decolonial una alternativa que reúne las posibilidades para elaborar nuevas categorías de análisis de las problemáticas derivadas de la discapacidad.
A través de la llamada “colonialidad de la discapacidad” y la desigualdad, el género se constituye como una categoría que se construye con el patriarcado y representa la primera forma de jerarquización que tiene como fundamento la diferencia biológica.
Lo mismo ocurre con la raza ─la que instaura la subordinación como un fenómeno natural─ y la discapacidad, donde se coloca a las personas con esta condición en un plano franco de inferioridad: “si eres mujer y tienes una discapacidad hay una doble discriminación. Esta hegemonía del paradigma colonial hizo que el dominio fuera más fuerte”.
El concepto de discapacidad no existía antes del capitalismo: solo puede entenderse en el marco de las relaciones de producción atadas a las formas sociales de organización del trabajo. Desde la crítica decolonial, continuó la experta en derechos humanos, se busca contrarrestar la explotación por parte de una civilización que impone su perspectiva sostenida en un sistema económico voraz.
Las múltiples discriminaciones se viven en las instituciones educativas a través de la normalización desde la perspectiva médico-asistencialista, donde se busca que las disidencias transiten hacia el modelo canónico establecido. En otros casos, se opta por el ocultamiento y la tendencia a vincular a las personas con discapacidad con estereotipos negativo.
Desde la teoría crip se busca celebrar las diferencias frente a la heteronormatividad y la capacidad física obligatoria. Dicha postura reta al cuerpo normativo, el cual es construido bajo conceptos que confunden la funcionalidad con la capacidad. Al apropiarse de una acepción peyorativa, y de la mano de la teoría queer, “lo crip trata de desnaturalizar estas categorías y mostrar las diferencias con orgullo”.
Para Salazar Acevedo, las pedagogías de las diferencias cuestionan si es posible materializar la inclusión: en lugar de ver la discapacidad como una desviación, las sociedades inclusivas han de ver las discapacidades como expresiones de diversidad. En ese tenor, exhortó a pensar menos en lo que constituye al ser y más en cómo la alteridad influye en el encuentro interpersonal.
Puedes ver la conferencia completa en: https://www.youtube.com/watch?v=vQpb5XPUFyM