El combustible de contrabando que ingresa por las aduanas de la frontera norte de México alcanza las mil 700 pipas diarias, revela el estudio “Mercado Ilícito de Gasolina y Diésel”, de Rafael Espino de la Peña, consejero independiente de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Lo anterior representa una evasión fiscal anual cercana a 200 mil millones de pesos, mientras que Pemex compite con un mercado ilegal capaz de bajar sus precios hasta 14 pesos por litro.

“En Pemex se considera una pérdida de participación de mercado cercana al 13 por ciento, pero en realidad esta podría ser de alrededor de 40 por ciento”, advierte el estudio.

“Es decir, se le está negando el acceso a un mercado cercano a los 500 mil millones de pesos anuales, lo que sumado al resto de problemas financieros, fiscales y operativos, hacen del rescate a Pemex una tarea muy difícil”.

En cambio, para el crimen organizado, esta situación genera 20 mil millones de dólares.

El informe, elaborado con base en cifras oficiales de la Secretaría de Energía (Sener), especifica que la evasión del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) por el contrabando de gasolinas equivale a unos 310 millones 622 mil pesos diarios y la de IVA 192 mil 390 mil pesos diarios.

“Esta situación, que comienza durante el sexenio anterior (2014) ha persistido con todas sus tendencias durante el primer año de la actual administración. Implica que entran cerca de mil 700 pipas diarias por las diferentes aduanas”, establece el reporte enviado al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ganancias equivalentes

En lo que respecta a las ventas de Pemex, el informe señala que ascienden a mil 259 millones de pesos diarios o 459 mil 637 millones de pesos anuales.

Las cifras son equivalentes a las ganancias del crimen organizado que se estiman en mil 200 millones de pesos diarios o 408 mil 566 millones de pesos al año, según el estudio.

En tanto, comprando al mercado ilícito, las estaciones de servicio o gasolineras pueden ganar hasta cinco veces más por cada litro.

El estudio apunta que históricamente ha existido una correlación directa entre el crecimiento del parque vehicular y el consumo nacional de gasolina y diésel.

Sin embargo, entre 2008 y 2017 se rompió de manera abrupta esa correlación, pues mientras el parque vehicular creció sostenidamente, el consumo formal se mantuvo sin crecimiento.

“Eso significa que el crecimiento (estimado en 37 por ciento) fue captado casi en su totalidad por el mercado ilícito”, apunta.

Con información de Reforma