Fue un 26 de mayo pero de 1990, cuando los camoteros se proclamaron campeones del futbol mexicanos. Ya han pasado tres décadas.

Una noche mágica, llena de goles, fue la que se vivió entre el Puebla de la Franja y los Leones Negros de la U de G en el estadio Cuauhtémoc de la Angelópolis.

Fue un 26 de mayo pero de 1990, cuando los camoteros se proclamaron campeones del futbol mexicanos. Ya han pasado tres décadas.

El equipo dirigido por Manuel Lapuente fueron al estadio Jalisco y ganaron en el juego de ida de la final del futbol mexicano por 2-1, con goles de Jorge “Mortero” Aravena y Carlos “Búfalo” Poblete. Por los locales, Octavio Mora anotó el primer gol del partido, pero los jugadores chilenos le dieron la vuelta al marcador.

Puebla llegó a la final con la siguiente alineación: Pablo Larios; Arturo Álvarez, Edgardo Fuentes, Roberto Ruiz Esparza y Arturo “Mango” Orozco; Ángel Torres, Marcelino Bernal y Jorge Aravena; Javier “Chícharo” Hernández (Alberto Morales), Carlos Poblete y Edivaldo Martins (Arturo Cañas).

El equipo de Lapuente se vio sorprendido por los visitantes, que con autogol de Ruiz Esparza y gol de Daniel “El Travieso” Guzmán silenciaron al coloso de los Fuertes dando la vuelta al marcador global.

Pero la artillería poblana estalló y anotó cuatro goles con los que hizo vibrar al Cuauhtémoc: Los anotadores fueron “Chícharo” Hernández, “Mortero” Aravena y “Búfalo” Poblete.

Hoy se conmemoran 30 años del título de liga de los poblanos con ese gran equipo que la afición no olvida.