Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

Mundo

El Giverny de Monet, rincón lleno de historia y de color

A metros de la casa del afamado pintor, se encuentra el edificio de la Fundación y el museo de los impresionistas está en la misma calle

El Giverny de Monet, rincón lleno de historia y de color

En la Normandía, en la pequeña y maravillosa ciudad de Giverny, se encuentra el jardín de Claude Monet, un rinconcito mágico lleno de historia, de color y de misticismo.

En 1883 Monet se instala en una hermosa casa y bajo la influencia del Japón, el pintor -al igual que otros artistas de aquella época- se centra en crear un maravilloso jardín con plantas y colores exóticos.

"Fuera de la pintura y de la jardinería no soy bueno en nada. Mí más grande obra es mí jardín", escribió el artista.

Fue ahí donde instaló su primer atelier.

Fue ahí donde el éxito comenzó a sonreírle y a consagrarlo como el pionero del impresionismo y el mejor.

Para llegar a Giverny basta tomar un tren en dirección a la encantadora ciudad de Vernon donde todo lo que se respira es tranquilidad y donde te transportas a la época medieval pues durante el traslado a la Maison de Monet, aún se conserva el Château des Tourelles así como la fachada de las casas de la pequeña comuna francesa que le da una identidad única.

El jardín de Monet tiene tal belleza que Woody Allen no dudó en incluirle en uno de sus últimos hits, “Minuit à Paris”.

La flor estrella tanto en el jardín como en los museos donde se exhibe la obra de Claude Monet, es la “Nymphéas”.

Hay un mar de colores gracias a los tulipanes, rosas, geranios, capuchinas, iris, etc.

La casa donde vivió felizmente 43 años el artista, es un tesoro nacional y que además se conserva intacta tal y como la creó Monet.

Su cocina, las recámaras, el comedor, todo sigue igual y aunque sólo se abre por 7 meses, el resto del año es dedicado a cultivar y conservar los jardines así como la casa y sus alrededores que Monet compró para convertirlo en un verdadero refugio.

«Je suis dans le ravissement, Giverny est un pays splendide pour moi ».

Delante de la casa se admira el jardín de flores y el otro, el jardín del agua se encuentra atravesando una pequeña zona de árboles frutales y un diminuto túnel que lo conecta con la zona.

En Giverny, la Iglesia Sainte Radegonde es uno de los lugares a visitar, data del siglo XV y en su cementerio, que le rodea, se encuentran los restos del pintor.

A metros de la casa de Monet hoy se encuentra el edificio de la Fundación que lleva su nombre y con una maravillosa fachada de flores el museo de los impresionistas está en la misma calle.

La primavera se antoja exquisita para tomar champagne en Terra Café o comer en la brasserie des artistes e incluso degustar un glacée à la framboise.

Sentarse bajo el rayo del sol frente al antiguo Hotel Baudy es una parada obligada para admirar la belleza de la arquitectura del lugar, casas sencillas pero llenas de vida, de glamour, de gloria.

Llevar un sombrero cloche o en paille, es adecuado para el sol y la lluvia que no se pierden ni un día en esta mágica y pequeñita ciudad.

Llevar el corazón enamorado es necesario.

Y si se presentan los recuerdos de antiguos amores gracias a confesiones recientes de sentimientos de hace diez años, no hace más falta que evocar a Monet en aquel desayuno próximo a su cumpleaños.

« Le déjeunier à Giverny »

En su casa rose recordaba a sus amigos, –ausentes ya para ese entonces- a Rodin, a Manet, a Renoir o a Boudin y a sus anécdotas, sus secretos, complicidades y detalles que compartieron.

Monet le festejaba a la vida, a la pintura al final de su vida.

Oscar Claude Monet evocaba a los espíritus, al destino en un paseo por Giverny.

TAGS