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Académicos BUAP diseñan prototipo para experimento con 500 científicos

Investigadores de 16 países trabajan en la indagación de rayos cósmicos ultraenergéticos

Académicos BUAP diseñan prototipo para experimento con 500 científicos

Tras siete años desde su presentación oficial, el Observatorio Pierre Auger -uno de los tres grandes proyectos científicos, cuyo propósito común es buscar una nueva ley fundamental en la Física- arranca en este mes de noviembre una segunda etapa de operaciones: la AugerPrime, cuyo objetivo es mejorar los resultados en cuanto a composición de los rayos cósmicos ultraenergéticos.

Se trata de un rediseño que consiste en adicionar un detector de centelleo a las estaciones de superficie que lo conforman, en el cualinvestigadores y estudiantes de posgrado de la BUAP han participado de manera directa y destacada. ASCII, cuyo prototipo de electrónica fue diseñado en la institución, fue el detector elegido para la segunda etapa, la AugerPrime, luego de competir con dos propuestas más apoyadas por grupos de investigación de Portugal y Francia.

Se trata de uno de los experimentos más grandes en la indagación de rayos cósmicos ultraenergéticos, en el que participan 500 científicos de 16 países, entre éstos Argentina, Francia, Italia, Alemania, Brasil, España y México. Además de la UNAM, el Cinvestav y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en ese proyecto multinacional intervienen los científicos de la BUAP Humberto Salazar Ibargüen, Óscar Martínez Bravo -de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas- y Enrique Varela Carlos –del Laboratorio Nacional de Supercómputo del Sureste de México-, además de los estudiantes de posgrado Alejandra Parra y Cederick De León.

Si bien desde 1998 se iniciaron los trabajos y en 2004 se empezaron a tomar datos, en Malargüe, provincia de Mendoza, Argentina, fue hasta 2008 que se hizo la presentación oficial del Pierre Auger, que busca comprender el origen y las propiedades de las partículas más energéticas del universo que vienen del universo distante. Es decir, protones de muy alta energía.

Durante estos años, se descubrió que el flujo de estos rayos es mucho más pequeño de lo que se había predicho. “Son pocos los que llegan, del orden de un décimo de lo que se esperaba a esa energía. Además, se descubre algo extrañísimo a esas muy altas energías: en lugar de protones, la mayoría son pesados hasta llegar a ser hierro, y al ser hierro y estar cargados los campos magnéticos, se desvían y no se puede hacer astronomía fácilmente”, señala Salazar Ibargüen.

El Observatorio Pierre Auger es un observatorio híbrido: con un detector de superficie (DS) y otro de fluorescencia (DF). La primera es un arreglo de mil 660 estaciones que cubren un área de 3 mil kilómetros cuadrados, cada una de las estaciones tiene 12 toneladas de agua ultrapura, equipadas con una antena para su comunicación y la electrónica correspondiente. Todas las estaciones se encuentran en comunicación constante con una central, la cual se encarga de recabar los datos tomados por todas ellas y permite después el análisis de los datos asociados a los rayos cósmicos detectados.

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