Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Desarrolla BUAP investigación sobre envejecimiento

El proyecto propone la regeneración de la parte cognitiva del individuo que se va deteriorando con la edad

Desarrolla BUAP investigación sobre envejecimiento

Foto Agencia Enfoque (Archivo)

Los efectos de ciertas sustancias en los procesos de envejecimiento en regiones del sistema nervioso son estudiados por un grupo de investigadores del Instituto de Fisiología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), encabezados por Gonzalo Flores Álvarez.

El proyecto propone la regeneración de la parte cognitiva del individuo que se va deteriorando con la edad, para que pueda valerse por sí mismo en sus actividades cotidianas y mejore su calidad de vida.

De acuerdo con los resultados del estudio, conforme el ser humano envejece, las funciones de su cerebro van mermando, afectando sus capacidades motoras, cognitivas y de memoria a tal grado que incluso llegan a producir varios tipos de demencias.

“Ahora se sabe, el principal responsable de esta disminución es el deterioro en los circuitos de comunicación que hay entre las neuronas y en la integridad de las propias células, en gran medida ocasionadas por la pérdida de sus espinas dendríticas, los principales sitios de entrada de los estímulos a la neurona que ésta convierte en información”, destaca el estudio.

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Para entender los problemas relacionados con el envejecimiento, el equipo de Flores Álvarez estudia los compuestos que participan en los procesos de envejecimiento en regiones del sistema nervioso a partir del uso de ratas asociadas con los procesos de memoria y aprendizaje.

Dentro los compuestos probados por el grupo de investigación destacan: el Cerebrolysin y el donepezilo, utilizados para tratar el Alzheimer y la demencia vascular, así como un compuesto extraído del veneno de abeja llamado apamine.

Los beneficios de la investigación

Los resultados del estudio del equipo de Flores Álvarez, podrían beneficiar la función cerebral en todos los procesos degenerativos propios del envejecimiento.

“Conforme el anciano envejece se hace más torpe al caminar, puede tener accidentes o fracturas, su memoria, capacidad de aprendizaje y procesos de abstracción van mermando, es decir, hay un deterioro cognitivo”, destaca el estudio.

Para los experimentos, los científicos de la BUAP utilizan roedores de entre un año y medio y dos años, lo cual equivaldría a 65-70 años y 80-85 años en edad humana, respectivamente.